Editoriales sin juicio
Octubre 7, 2008
ARTÍCULO DE “JUAN”, AUTOR DEL LECTOR MALHERIDO, SOBRE MARÍA FOLGUERA, LA LITERATURA JÓVEN Y LA ACTITUD CONSERVADORA DE LAS EDITORIALES, QUE HE TENIDO QUE PEGAR AQUÍ POR LO COJONUDO QUE ME PARECE.
Nobody can believe que me gusta esta novela.
todobody: sólo te quieres tirar a la autora.
juan: no no, ¿no te das cuenta de que ya no tiene 16 años? Qué poco me conocéis, joder.
16 años tenía María Folguera cuando escribió Sin juicio. 17 cuando le dieron el premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid. 19 cuando se publicó el libro y Care Santos le dijo que podría dar que hablar “si trabaja y sabe esperar“. 24 tiene ahora y seguramente todavía tiene que trabajar y saber esperar…
¿Saber esperar qué cojones tiene que esperar, joder? ¿El advenimiento de Cristo, la inspiración, el estilo, la madurez (¿la madurez de qué?), que en su DNI figure una edad que para una panda de soplapollas críticos sea equivalente a “solidez“? Aquí no trabaja ni Dios, y menos los críticos, ¿y por qué tiene que trabajar un escritor? Un escritor escribe lo primero que le sale de la polla y es genial y os jodéis y punto.
O no lo es y punto también.
Trabajar. Esperar. Qué estupidez.
Sin juicio. Sinopsis. Una panda de niñatos (pero de niñatos de darles dos hostias) en un pueblo manchego se dedican a lo que se dedican: a hacer el gilipollas. Tontean unos con otros, se enojan, se sienten incomprendidos, beben, fuman, se enrollan. Hacen juicios sobre asuntos tan sub iure como robo de bocadillos y juran decir la verdad, toda la verdad y solo la verdad sobre la revista Superpop. Olé.
Eso es todo, y olé.
Primero quiero decir una cosa. Nadie en toda la Historia de la Literatura (el trozo que yo conozco) ha escrito nunca con 16 años algo así. Desde ese imbécil punto de vista (edad del autor) Sin juicio es genial. Es, de hecho, increíble. El dominio de la narración, de la elipsis y, sobre todo, de los diálogos, resulta sobrecogedor.
Dos. Poniendo el índice sobre el año de nacimiento de la autora, Sin juicio sigue siendo, de lejos, mil veces mejor novela que cualquier cosa que ha publicado, no sé, la primera zorra que os venga a la cabeza.
Entre Menos que cero, de Bret Easton Ellis, y la narración pura de Jim Thompson, esta novela (que como somos como somos y la chica es española, os parecerá a todos los que la leais movidos por el innegable poder de seducción que tiene este blog desde que su genialidad ha sido reconocida por el periódico más rancio de España, una gilipolllez) viene a ser como el Historias del Kronen de la generación nacida en los años 80. O sea, es un libro importante.
Importante porque de la diarrea editorial con los nacidos en los 70, que publicaba cualquer gilipollas así fuera de Segovia o analfabeto o no supiera ni dónde quedaba la biblioteca de su puto barrio, hemos pasado a un conservadurismo despreciable y, así a ojo, no soy capaz de citar un solo autor nacido en los 80 que haya recibido el apoyo de ninguno de los sellos habitualmente más respetables. ¿Qué cojones hacéis que no publicáis más niños? ¿Dónde cojones tenéis puesta la puta cabeza, joder? Dadle un premiazo a un chaval de 22 años de una puta vez aunque su novela sea una mierda. ¿No veis que eso es lo que está esperando esta generación para explotaros en la cara?
Alucino con los idiotas que son los editores.
Lees Sin juicio y dices: es otra puta generación. Joder, juran sobre la Superpop, dicen cosas como “me voy a comer a todo el que pueda en las fiestas”, tienen en mente Titanic y La oreja de van Gogh… Son otra habitación de la gran casa de la vida y no les están dejando publicar como Dios manda. (La edición en Visor, perdóname Chus, es una puta mierda.)
María Folguera me parece la hostia.
By: Lector-Malherido
Noviembre 10, 2008 at 2:56 pm
Oiga, que entro yo con relativa frecuencia a “Lector Malherido” y hasta ahora no he conseguido saber quien es este Juan que parece que está en todas partes. ¿Le conoces?
Noviembre 10, 2008 at 3:20 pm
Lo conozco, pero no revelaré su identidad sin una amenaza creíble de muerte pesando sobre mí cabeza. Tú, de hecho, también lo conoces.