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Los responsables de la moral madrileña han impedido que se anuncie “Diario de una ninfómana”. En el cartel se ve el vientre, los muslos y las bragas de una mujer. Demos gracias al Señor (que corresponda). Las marquesinas nos hubieran distraído de las prostitutas muertas de frío que bordean la comisaría de calle Montera haciendo su trabajo de forma rayana a la esclavitud, sin regulación, seguro médico y ni siquiera protección de los polizontes que las miran de reojo. También hubieran molestado a la hora de ver el anuncio de un perfume en el que se ve a una mujer totalmente desnuda cubriéndose un pecho con la mano. El anuncio de un perfume es menos indecoroso que el de una película. ¿Será tan mala? No es lo que preocupa a las autoridades. Parece que la palabra “ninfómana” ha molestado especialmente a la Iglesia (Cadena COPE incluida), de la misma forma que les incomoda la palabra “pederastia”, “preservativo” o la obra “Me cago en Dios”, también proscrita en Madrid.

En fin, está visto que tapaba más que mostraba. Este provocativo anuncio me hubiera impedido ver también el grado de moral paleta de los responsables de esta censura, de manera que ¡gracias por abrirnos más los ojos!

Por si acaso, aquí tenéis el cartel:

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