Señoras indignadas por el final de ‘La señora’, por Yago Portillo
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Se pelean por los caramelos en las cabalgatas, cantan en alto en misa, compran los plátanos en el Lidl, comentan indignadas sin conocerse lo que tarda el autobús, llaman kibis a los kiwis, pegan con el bolso a Llamazares creyendo que es Bin Laden, saben perfectamente cómo acabará ‘Perdidos’, se caen ante las cámaras, pueden contar a sus nietos los consejos de ‘Saber Vivir’ y están enamoradas locamente de Jaime Bores, Cantizano, y Juan Imedio. Millones de personas ya las conocen y las ‘admiran’, no sólo por lo que representan, sino por lo que son: accesibles, entrañables, divertidas… Pero, ante todo, señoras.

Y es que ellas, con la ayuda desinteresada de los usuarios, se han convertido en el gran fenómeno de moda de la mayor red social del mundo, Facebook. Los más de 5.000 grupos y páginas de ‘fans’ creados en su honor lo corroboran y dentro de ellos, la televisión ocupa un lugar especial. No obstante, la actualidad de la pequeña pantalla se ve reflejada, día tras día, en las últimas muestras que van apareciendo de este movimiento. ¿Un ejemplo? Basta su reacción con el desenlace de su serie por antonomasia: ‘Señoras que se indignan por el final de ‘La Señora”.

Sólo así se entiende cómo son capaces de “pegar a los participantes de ‘Generación Ni-Ni'”, lanzarle sutiles indirectas a ‘la Milá’ por su trato a Arturo (“señoras que le odian y se les nota al entrevistarle”), “hacer un piquete en Las Pías (tierra de Saray) para que no entre Gerardo”, “tocar sus partes a Beckham”, o jactarse del infortunio ‘eurovisivo’ de Karmele: “Señoras que se presentan a Eurovisión y son expulsadas a los pocos días”, y “Señoras que se preocupan del terremoto de Haití y pasan del Tsunami”. Aunque, para ser sinceros, el rencor hacia TVE viene de antes: “Señoras que se hacen pis porque en TVE ya no hay pausas publicitarias”.

Páginas y grupos para todos los gustos
No es la única prueba de su éxito. Éste también se fragua entre el público de los programas, hábitat natural en el que nunca pasan desapercibidas. Algunas “se ríen escandalosamente”, “se dan codazos para decirse que están saliendo en televisión”, “dicen ‘¿puedo saludar?'”, o “se duermen” y “vomitan en ‘Saber Vivir'” para luego “darlo todo bailando los politonos en Telecinco” o “cantando ‘A por el bote’ en ‘La Ruleta'”. A otras les basta con ser “expulsadas de la gala de ‘GH'”, “tirarse 10 horas de bus para ver a Belén Esteban” (se “emocionan con su nuevo rostro”) y “de rebote llevarse un jamón”, o llevar “comida para besuquear a Jorge Javier”.

En pos de aumentar su estatus, las señoras aparecen incluso “concursando en ‘GH'”, “bailando salsa acrobática”, o “yendo muy confiadas a ‘El juego de tu vida'” para volver “a casa sin marido”. Sin embargo, la palma se la llevan las que se atreven a participar en su programa fetiche, ‘El Diario’: “Señoras que se desmayan”, “van engañadas”, “se pierden por los pasillos”, “se emocionan”, siguen “llamando a la presentadora Patricia”, “señalan un sillón diciendo: ‘¿aquí?'” o “hablan al techo cuando entra una llamada”.

Todo vale para convertir su versatilidad delante y detrás de las cámaras en nuevos grupos y páginas. Imágenes tan cotidianas como las de “señoras que dicen en las noticias que su vecino asesino ‘siempre les saludaba'”, “que no les ha tocado la lotería, pero lo celebran para salir en la tele” o “que mezclan personajes y tramas de series”. O surrealistas, fruto de la imaginación del usuario (“Señoras que tienen de médico de cabecera a ‘House'”, “que pueden resumir la trama de ‘Perdidos’ en una frase”, o “que se lesionan imitando ‘Fama'”). Ideas no les faltan: “Señoras, señores y viceversa”, “Señoras desesperadas”, “Señoras, el ‘reality'” y, por qué no, “que una pareja de señoras vaya a ‘Pekín Express'”.

Origen del fenómeno
Ahora bien, ¿cómo surge esta corriente? Una página creada meses atrás sirve de prólogo: “Señoras con la bolsa en la cabeza cuando llueve”, el primer gran grupo de ‘fans de esta temática’. “Lo vi un día y me hice ‘fan’ enseguida, la foto era espectacular, me reí mucho. Se lo comenté a una amiga y le dije: ‘Es como las del pelo lila, ¿no? Nos volvimos a reír y decidimos hacerles una página, recuerda Rebeca Yanke, redactora del suplemento ‘Campus’ de EL MUNDO y una de las pioneras de este fenómeno, con su “Señoras con el pelo lila”: “A partir de ahí, comenzaron a salir páginas sin parar”.

‘Con el pelo lila’, algunas de las primeras ‘señoras’.
No estaba sola. Junto a ella, dos amigos, jóvenes y prometedores escritores, utilizaron su ingenio y su pasión por la rareza para contribuir a esta expansión. Por un lado, Juan Soto, quien, al igual que Yanke, empezó con las señoras “a raíz de los de las bolsas en la cabeza”. “Poco después, muchos compañeros empezaron a crear páginas también”, afirma Soto, que ya ha creado más de 300 páginas. Entre ellas, “Señoras que agreden a Berlusconi”, con la que consiguió 5.000 ‘fans’ a los tres días, hasta que “Facebook la suprimió por ‘incitar a la xenofobia'”.

Por el otro, Jordi Corominas, que vio cómo, un buen día, el muro de su cuenta “empezó a llenarse de señoras”. “Me entraron ataques de risa espectaculares y ‘clické’ mil veces para hacerme admirador”, asegura Corominas, el cual, pasado un tiempo y durante uno de los festivales poéticos que organiza, quiso reunir a doce señoras en un escenario para que “contaran cosas cotidianas de su existencia a un público joven”. No las encontró, pero “salieron más de 200 grupos nuevos”. ¿El último de su cosecha? Hace unos minutos: “Despertar borracho en una cuneta con señoras que tararean ‘Indurain, Indurain'”.

El final de ‘las señoras’
Ninguno esperaba tal repercusión, pero todos saben qué las hace tan especiales. “Lo que reflejan es fácilmente reconocible, pero son cosas de las que nadie habla normalmente. Aluden a la cotidianeidad, tienen un toque de humor tierno y mordaz, provocan la media sonrisa y proliferan porque cualquiera puede inventarse uno”, concluye Yanke. Corominas lo confirma: “Es auténtico, de la calle, lo puedes ver, tocar… Es algo espontáneo e hispano, puro humor ibérico: coger el detalle de lo cotidiano y reírse de, o con ello”. Y para Soto, “cuantas más páginas de señoras ves, más te apetece seguir creándolas”. Señoras con un hábito extraño es algo con lo que te ríes o te ríes. Mira: ‘señoras que responden a preguntas sobre Facebook para EL MUNDO'”, bromea.

De igual modo, el trío coincide en la importancia de la televisión para estas creaciones y sus protagonistas. “Una señora en televisión es como un pulpo en un garaje. Si quieres que una situación televisiva sea estrambótica, mete en el estudio a una señora que la ve con devoción”, señala Soto. Lo mismo piensa Corominas: “Es una fuente energética demasiado fuerte para ellas, es como su bálsamo de soledad, y ya si forman parte del público, es inenarrable, viven la emisión como si les fuera la vida”. Yanke, en cambio, da otro punto de vista: Es importante porque se identifica a este tipo de señoras que ve la televisión”.

Eso sí, a pesar del ‘boom’, es irremediable pensar que algún día todo llegará a su final. Mientras improvisa nuevos grupos televisivos en su cabeza (“Señoras que sustituyen los somníferos por documentales de La 2” o “que titubean y hacen perder a su marido el comodín de la llamada del ’50×15′), Soto tiene una alternativa: “cambiar la palabra señora por cualquier otra. ‘Patatas que se ponen bolsas en la cabeza cuando llueve'”. Ajena a esta idea, Yanke se cuestiona: “Seguramente, ya hay un grupo que dice ‘Yo puedo decir con orgullo que viví la época de las señoras'”.

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