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Juan Soto Ivars: “Quiero contar historias, no abrumar al lector”

Presenta hoy en Madrid La conjetura de Perelmán, el primer “nuevo drama”

  • DANIEL ARJONA | Publicado el 18/01/2012
Meses después de que estallara lo que opositó a polémica pero no pasó de ópera bufa, los escritores del Nuevo Drama saltan por fin a la arena. Juan Soto Ivars (Águilas, 1985) presenta la tarde del miércoles en Madrid La conjetura de Perelmán (Ediciones B), una intriga que su autor se resiste a calificar de thriller en torno a la figura del oscuro genio matemático que rechaza premios millonarios mientras persigue ecuaciones en el modesto piso de San Petersburgo en el que malvive junto a su madre. ¿Y del Nuevo Drama qué? Pues Soto Ivars reivindica el modus operandi narrativo que reaccionaba contra el fragmentarismo y que ganó su bautizo mediático con aquél follón que se montó con la publicación de la antología Mi madre es un pez (Libros del silencio).

Pregunta.- ¿La conjetura de Perelman es un thriller matemático?
Respuesta.- Algo así pone en la contraportada. Pero yo no leo thrillers ni sé mucho de matemáticas, así que dudo que la definición sea adecuada. Más bien es la historia de una americana egocéntrica que va a trabajar a Rusia y allí cae en la casa de al lado de Grigori (Grisha) Perlemán. No sabe nada de matemáticas, ni por tanto de Grisha. Se ve envuelta en la violencia absurda, en la exageración que detona alrededor de Perelmán, y ni siquiera es capaz de entender qué está haciendo su amigo, en qué trabaja o por qué otros quieren que deje de hacerlo. ¿Es esto un thriller matemático?

P.- ¿La Rusia de Putin brinda el atrezzo perfecto para una historia moderna?
R.- Putin prestó hace poco su imagen a una campaña de videojuegos. Aparecía en los carteles como James Bond, con una pistola en la mano. Durante un tiempo, me aficioné a buscar imágenes de Putin haciendo todo tipo de cosas extrañas. Lo hemos visto dormir a un tigre con dardos tranquilizantes, pescar sin ropa, correr con un subfusil automático en los brazos, montar en caza bombardero, en caballo, en globo, en fórmula 1. Incluso enseñando a unos herreros a golpear la herradura en la fragua. A mí me apasiona el aspecto exterior del pulp, de películas de Peckinpah como La aristocracia del crimen, novelas como Stone Junction… Sí, la Rusia de Putin, con su pasado comunista lleno de traumas, es un buen atrezzo de una historia moderna.

P.- Su novela es la primera que lleva el sello del Nuevo Drama. ¿Se agostó ya la polémica acerca de su movimiento que estalló con Mi madre es un pez? ¿Se aprovecharon de los compilados para lanzar su movimiento?
R.- El grado de estupidez que se nos atribuyó con esa acusación de usar a gente como Mendoza o Calvo para fundar un movimiento literario fue exagerado. Como dijo mi yayo Juan, “yo soy tonto, pero imbécil también”. Aunque no tanto, me temo. Pasó que hubo confusiones, peores explicaciones y cada uno se defendió de sus ataques como pudo. La polémica en torno a la antología quedó anulada con la recepción que ha tenido el libro: buenas ventas y muy buena crítica en los medios. En cuanto al sello que hay al final de mi libro, donde pone “Nuevo Drama”, lo reivindico. Quiero contar historias que emocionen, que conmuevan, y me valgo de las herramientas que tengo en lugar de abrumar al lector buscando unas nuevas en el propio libro. Me parece una actitud demasiado solipsista.

P.- ¿No arremetieron contra la Nocilla algo tarde, cuando el logo ya parecía haber quedado demodé?
R.- Arremeter contra la Nocilla… Nunca lo he hecho. ¿En qué se parece Salvador Gutiérrez Solís a Vicente Luis Mora? En nada. Hay autores ahí que me gustan mucho. Aquello no es una secta y yo tampoco pertenezco a ninguna. Mis presupuestos literarios, dejan la experimentación formal en un segundo plano para investigar la psicología de los personajes. Lo que más me fastidió de la polémica con el Nuevo Drama fueron las reacciones un poco infantiles que hubo. Pienso que cada escritor está totalmente solo, aunque funcione siempre el amiguismo, que es otro tema muy diferente. No sé si la Nocilla está demodé, pero en cualquier caso “demodé” me parece un halago.

P.- Vindican a Faulkner y el regreso a las historias… Pero La Conjetura… brinda acción e intriga. ¿Teme que se quede en bestseller o es exactamente lo que busca?
R.- ¿Podría “quedarse en bestseller”? Es curioso que bestseller sea “más vendido” y no pregunte por “quedarse en más vendido” Esto demuestra dos cosas: que existe un prejuicio contra lo que vende, y que este prejuicio, en España, está justificado porque lo que vende suele ser malo. Pero también vende Muñoz Molina, y Marías, que son respetados. Yo tengo muchas novelas más en mente, algunas ya escritas, y no me importa el destino de ésta ni de las siguientes. Por la cubierta, parece uno de esos bestsellers, pero ¿y al abrirla? Me ha escrito gente desconocida diciendo que le encanta. No sé si esas personas leen a Faulkner o a Dan Brown, pero siento que algo va bien cuando pasa esto. Por cierto, me he acordado de un insulto célebre de mi poeta favorito, Juan Carlos Suñén: “Iba para Faulkner y se quedó a las Puértolas”. Si yo digo a qué autor español iba dirigido, nos preguntaremos qué demonios es esto del bestseller en realidad.

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