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Publicado en Primera Línea

Durante una de esas tardes en las que no sabes si descargar porno o cargar una lavadora, a Juan Soto Ivars se le aparece Nacho Vigalondo para hablar de cine (incluso del español), tofu, alcohol, humor negro y gente de color polla.

Hoy he asistido a esta paradoja: un hombre ha pedido en el bar “un descafeinao fuerte”. ¿Puede algo así destruir el universo?
Bueno, hace poco un ministro se ha considerado “de extremo centro” y seguimos en pie.
Tu pieza ‘Tres cortos de ciencia ficción’, los de Queridoantonio o Noguera y Venga Monjas ¿demuestran que la inteligencia es capaz de llegar lejos con muy pocos medios? ¿Estáis llegando lejos?
Es que es muy feo eso de ir por ahí enarbolando la inteligencia como si fuese una bandera. Yo jamás desearía que alguien, después de un ver un corto mío, se quedase con un “qué chico tan listo”. Creo que comparto esto con Queridoantonio y los demás. Es como si un poeta desease que la gente aplaudiese “lo bien que rima”.

Algo parecido dijo Alberto Olmos el otro día: la inteligencia es algo que había que resaltar en el siglo XIX, pero ahora ya no tiene ningún sentido.
Pues me parece una observación muy acertada. La inteligencia siempre será una herramienta, no tiene por qué impregnar el resultado. Creo que mi corto favorito es ‘Código 7’, quizás porque, pese a todo el esfuerzo que conllevó, puede ser calificado perfectamente como una chorrada.

Precisamente cortos como ‘Código 7’, ‘Cambiar el mundo’ o ‘Domingo’, como también el largo ‘Extraterrestre’, parten de una situación muy habitual aderezada con temas de otro mundo. ¿Haces ciencia ficción de andar por casa?
Sí, pero leyendo a los clásicos de la materia —Dick, Bradbury y demás— compruebas que lo cósmico, lo absoluto o lo imposible siempre se ha mezclado con las nimiedades del día a día. Es una forma de completar las ideas. Un relato como ‘La guerra de los mundos’ tenía fuerza el siglo pasado porque los marcianos estaban atacando el vecindario de los lectores. Me siento cómodo haciendo ciencia ficción con elementos tan anodinos. También te reconozco que no me queda otra.

Hace dos años dijiste en tu blog que el Apocalipsis podía ser una acumulación de desgracias domésticas. ¿Qué dices ahora que ya está llegando el momento? ¿Has perdido ya las llaves?
Es verdad, no me acordaba. Sí, va a ser así. Mira, en diciembre se me estropeó la caldera y dos de mis tres pantalones tienen agujeros en el bolsillo. No puedo asegurar que sean señales de que fin del mundo es inminente, pero sí de que está más cerca.
En ‘Extraterrestre’, dos desconocidos se despiertan juntos tras una borrachera y un enorme platillo sobrevuela la ciudad. ¿Metáfora de los despertares resacosos con el Twitter echando humaredas?
Oh, no, no, no hay metáfora por ningún lado. Las películas con metáfora uno las imagina cuando está en la universidad. La película habla de algo, quiero pensar, pero hay ninguna metáfora que traducir.
¿Crees que la Asociación Intergaláctica de Alienígenas, o algún otro colectivo, se sentirá ofendido por el contenido de tu película?
Creo que ‘Extraterrestre’, y esto lo digo con la cabeza muy baja, no va a ofender a nadie cuerdo. Puede que a alguien le parezca una birria, pero creo que ese es otro tema.

Decías que era una película pequeña. ¿Ha crecido?
No, no. La única forma de que una vez hecha la película crezca es en tu recuerdo. Lo que no crece ahí, es pobre. No se trata de enseñar muchas cosas en pantalla, se trata de enseñar lo que la historia pide.
Parece que el cine español trasciende por fin los géneros de la comedia y el drama costumbrista en los que estaba encasillado. En ‘Los cronocrímenes’ lograste un buen cóctel con muchos más elementos, y eso que tuvo que salvarte de la nada un tipo tejano. ¿Se abren las puertas para que hagamos un cine degenerado?
Tú ten en cuenta que yo, como cineasta, me crié viendo ‘Acción Mutante’, ‘Todo por lo pasta’, ‘Atolladero’, ‘Tesis’, ‘Torrente’… Creo que no somos la primera generación de cineastas que ha huido del costumbrismo. Otra cosa es que el espectador no se haya desenganchado de los viejos tópicos.
Con la hecatombe en las subvenciones y la plaga de descargas piratas, ¿será más fácil tomar el sol en Marte que rodar una película? 
¡Siempre ha sido más fácil tomar el sol en Marte! Creo que un futuro más o menos próximo se producirá directamente para internet. El formato físico y las salas, sin desaparecer, serán vías de distribución secundarias. La duración de los formatos será mucho más flexible y las formas de pago se multiplicarán. Eso sí, la transición será lenta y la ley tendrá que actualizarse, como ha sucedido a lo largo de la historia con cada revolución tecnológica.
Eso es casi una premonición. Tú que eres el único animal que come “infierno de ternera” voluntariamente, respóndenos: ¿Qué nos espera después de la muerte?
Tengo que decir que, desde que soy vegetariano, tomo una variante del plato llamada… ¡INFIERNO DE TOFU! Después de la muerte nos espera un océano de tofu.
Te cito a Bill Hicks: “Si mi humor no es condescendiente es porque, honestamente, creo que todos somos iguales”. A los que tenemos humor negro, ¿nos marginan por ser una minoría ética?
Lo peor de todo es que no somos minoría. Vete a cualquier boda, escucha los chistes a los postres y verás que el humor que predomina entre la gente es el negro. El humorista que se atreve con este humor no es más salvaje, es solo menos hipócrita.
Eres un campeón del Notodofilmfest de Jameson y además un reconocido miembro de la aristocracia etílica madrileña. ¿Hay relación entre una cosa y otra? ¿Debemos confiar en los abstemios?
Soy de liarla una noche y desaparecer las ocho siguientes. En realidad, el alcohol no me inspira ninguna simpatía por sí mismo, soy más fan de lo que pasa después.
¿Qué hay de cierto en el rumor que dice que de pequeño te llamabas Elliot y tenías un amigo marrón que gastaba mucho en teléfono?
Falso. Mi único amigo era Mi amigo Mac que más que marrón tenía color como de… como de… polla

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