Reseña de Rocío G. Tizón

El autor murciano publica este volumen basado en las peripecias de un brillante matemático en la Rusia de Putin. Ediciones B publica esta novela ambientada en la Rusia post comunista, en la que el matemático Grigori Perelmán, una de las inteligencias más notables de la época, es perseguido por la CIA, un escuadrón de damas de la muerte, y por una camada de perros gigantes. Con un gran sentido del humor y del absurdo, que en ocasiones puede recordar al John Kennedy Toole de La conjura de los necios, Juan Soto Ivars nos ofrece un thriller que en realidad no es más que un reflejo de la Rusia más grotesca que apenas aparece en los informativos.

La conjetura de Perelmán Grigori Perelmán, uno de los matemáticos más brillantes de nuestra era, vive con su madre en un apartamento en Moscú. Normalmente taciturno y serio, comienza a sonreír gracias a la influencia de la traductora americana Mary Parsons. Sin embargo, una gran conspiración comienza a tejerse a su alrededor. Mientras progresa en su trabajo, Perelmán es perseguido por la un par de agentes de la CIA; por una célula de mujeres terroristas y por un ejército de caniches gigantes. Dotado para las matemáticas, pero no para la comunicación, Perelmán no podrá avisar a quienes le rodean del peligro que corren a su lado. En un periplo que nos traslada desde los bloques comunistas del Moscú soviético a las heladas estepas rusas, los personajes se enfrentarán a situaciones absurdas que escapan de su control, esperando a que Perelmán desarrolle su fórmula genial o perezca en el intento.

A pesar de su apariencia de thriller, el libro retrata la Rusia más increíble de la era Putin, en el que se basa el personaje de Golia. Los personajes se mueven por un país que todavía no ha conseguido despojarse de los antiguos fantasmas del comunismo. En medio de esta atmósfera de persecuciones, se va hilvanando una historia cómica con un trasfondo más dramático, el de la incapacidad de comunicarnos que tenemos los seres humanos. Aparte de Perelmán y Mary Parson, lo más notable del libro es el crisol de personajes secundarios que atraviesan sus páginas y que en ocasiones conforman diálogos y situaciones dignos de las mejores escenas rodadas por Tarantino. Hay personajes inolvidables, como el camionero amante de los explosivos. Un libro irreverente y reflexivo a la vez.

Juan Soto Ivars Nacido en Águilas, Murcia, en 1985, se dedica a la crítica literaria en varios medios de comunicación. Su primera novela, Memorias de Arnold Schwarzenegger, se publicó por entregas en Yorokobu. Junto a Sergi Bellver es prologuista de la antología de cuentos sobre la familia Mi madre es un pez.

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