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Publico aquí la entrevista al Gran Wyoming de la que sale publicada en octubre en Primera Línea una versión algo reducida. La publico por la tralla que suelta Wyoming más a diestro que a siniestro, y porque me parece que sus respuestas merecen una difusión completa y gratuita. Que la disfruten.

Nuestro entrevistador se cuela en la sesión de maquillaje previa a El Intermedio, donde José Miguel Monzón se convierte en el Gran Wyoming, hablando claro ante el espejo sobre política, egolatría y, por no tocar los huevos a Mahoma, sobre San José 

Caricatura de Joaquín Aldeguer

Caricatura de Joaquín Aldeguer

¿Cuál es el personaje, Wyoming o Monzón?

Wyoming. Es el personaje que yo uso para salir de las situaciones incómodas.

¿Y es caro de alimentar?

No, qué va, por eso vivo muy bien. Pero bueno, sí es un poco caro para La Sexta.

¿Se considera usted simpático, como decía Tzara?

No. Me considero buena persona. Claro, que eso no evita que uno deje tras de sí una ristra de cadáveres. Pero uno piensa que el mundo está mejor sin esos cadáveres que deja en el camino. Duermo muy bien. Cuando veo a mis detractores pienso que son esa España de la represión y la intransigencia, que estoy en el buen camino.

Claro, es que sus detractoras del barrio Salamanca tienen nombres de caniche. ¿Por qué las pijas se ponen nombres como Pitita o Curri?

Yo creo que es un estado de provocación permanente. Van pidiendo una patada pero saben que no se la vamos a dar, y crear esa tensión las hace felices.

¿Qué abunda más en el mundo del estrellato, la enana marrón o la gigante roja?

Hostia… Pues no sé, porque no lo frecuento mucho.

¿No es usted una estrella?

No, cuando pude serlo no me dio la gana y ahora ya no tengo fuerza moral para humillar a los que me rodean, que es de lo que va la estrella.

Mirando a la realidad política, ¿cuándo fue la última vez que se dijo a sí mismo “no me extraña”?

Más que “no me extraña” digo “no me engañan”. Hay gente que dice: “yo les voté pero me han engañado.” No te han engañado, eso es mentira, ¿a quién va a engañar esta gente? Por ejemplo Esperanza Aguirre…

Aunque su número de escapismo no se lo esperaba nadie, ¿no?

Nosotros no somos testigos de la reunión que tuvieron en el despacho ése famoso la noche anterior, que salieron a gritos y hubo palabrotas y todo. Hubo una pelea ahí, un duelo a muerte. Ganó una de las partes.

¿Y no es raro que perdiese la que tiene los dientes más largos?

Ya veremos cuál es la venganza. No tiene pinta de ser un caracol, Esperanza.

¿Qué diferencia hay entre el empleado público y el empleado púbico?

Probablemente el segundo es un poco más gratificante en lo físico y el otro en lo material.

¿Y entre la España de Caiga Quien Caiga y la de El Intermedio?

La del Intermedio es más desesperanzadora. Parecía que la cosa no podía ir a peor con la guerra de Irak y todo aquello y ahora vivimos en el estado más salvaje que el sistema puede ofrecer. Van a degüello. Ya no se conforman con las migas, ahora quieren todo. Se han quitado las caretas.

¿Como en la serie V?

Sí. Debajo de la piel de esta gente hay un lagarto insaciable.

¿Y Wyoming, en qué ha cambiado desde CQC hasta el Intermedio?

Pues uno se cansa. A mí este país me duele mucho, no lo entiendo. Aquí pasan cosas que en otros sitios son intolerables.

Quien cuenta una historia cuenta una mentira. ¿La ironía puede ser el camino para encontrar las verdades?

Es un escudo para que las cosas no te afecten tanto. Con la edad me he vuelto un poco cascarrabias. Tengo amigos que están deseando jubilarse para irse a vivir fuera, pero no a las Bahamas sino a un cerro. A sitios donde los problemas sean pequeñas tonterías municipales que no te afecten.

Un escudo sí que pareció la ironía cuando se les marchó Beatriz Montañez, ella toda llorosa ante las cámaras y usted ni una lagrimita.

Yo soy un tipo duro, no me puedo permitir ciertas cosas hasta que no cumpla 85 años, como Fraga. Fraga no lloraba nunca en público, y firmaba sentencias de muerte. Luego cuando ya eres mayor se te escapa alguna lágrima, más que nada porque estás senil.

Al principio del Intermedio titubeaba usted leyendo.

Claro, yo he sido disléxico toda mi vida, leía muy mal. Me acuerdo cuando me cambiaron de colegio, del Ramiro de Maeztu a los Agustinos, y nada más llegar nos metimos en la iglesia y había una misa. Y de repente el cura me mandó subir a leer. Hostia, en mitad de la misa me tuve que poner a leer las Escrituras y yo creo que no se entendió ni una palabra. Parecía latín otra vez aquello.

¿Resulta ortopédico para un hombre ingenioso ir leyendo un guión?

Sí, pero cómodo. Yo vivo sin hacer absolutamente nada, llego a estas horas, me leo el guión y ya está. Claro, es un corsé. Al principio no sabía si podría trabajar todo el rato leyendo sin salirme una palabra, pero luego he aprendido a vivir sin dar ni golpe y está muy bien.

Una pregunta críptica: ¿3 es división de 6?

Ah, por… Bueno, se supone que es una fagocitación. Le llaman fusión. Pero sí, vamos, es como lo que hace la boa con el conejito. Vamos a ver qué tal se vive en este estómago que nos va a dar de comer.

¿Usted tiene el ego céntrico o a las afueras?

Lo reprimo. Distingo muy bien mi lado chungo. Por ideología de la llamada progre, los brotes machistas intento reprimirlos, o los xenófobos y racistas. Si me salen, digo: “esto es malo”, como los que dicen: “el sexo es malo, así que me voy de putas, que no es sexo”. Lo que pasa es que hay otra parte del ego más técnica. Si no cultivas un poco el ego no puedes dar la cara ni hacer muchas cosas que te gustan. Por ejemplo ahora he vuelto a la música.

Con un grupo de veinteañeros, ¿no?

Sí, Los Insolventes. Los conocí en un bar donde tocaban y me invitaron a subir al escenario a cantar. Al final nos hicimos amigos y llevamos tres años tocando por España. Pero yo con eso tengo que pasarlo bien, tengo que usar el ego, no puedo estar pensando cómo lo haría un buen músico.

¿Es más peligroso hacer una coña sobre el rey o sobre Mahoma?

¡Sobre Mahoma! Mahoma se ha convertido en la excusa para que una serie de personas hagan lo que les gusta hacer: imponerse a tiros. Pero ha pasado a lo largo de la historia con otras excusas, mira el Reino de Cristo la sangre que ha derramado. Ahora le toca a estos, pero es todo la misma mentira.

Hablando de religión, ¿San José no debería ser el patrón de los cornudos?

O cuando menos de los ingenuos. De hecho es padre putativo, parece que el adjetivo suena bastante aproximado a lo que estamos hablando. San José es una figura misteriosa por donde lo mires. No sabemos qué pasó con la carpintería, ¿la vendió, la traspasó? Pero fue premonitorio: San José trabajaba la madera y fíjate cómo acabó el hijo. Volviendo a las raíces.

¿Qué pasó con El peor programa de la semana? Ahí había mucho talento, ¿no?

Pues sí, pero de casualidad. En aquel momento nadie diría que Santiago Segura iba a llegar lejos, o Alex Angulo, o Anabel Alonso, o Pablo Carbonel… La pena fue que el programa lo mataran en agraz. Íbamos a traer a Quim Monzó y éste había montado un debate sobre el rey en Cataluña poco antes. Lo invitamos y nos fuimos todos a hacer puñetas.

¿Y era por lo que Quim Monzó “podía haber dicho”? ¿No se emitió el programa?

Cancelaron antes de que participase Quim, al saber que venía. Y eso que Quim dijo que no tocaría el tema del rey, más que nada porque estaba hasta los cojones. Pues nada. Fue como cortarle a un tío el pito para que no coja ladillas.

De eso hace tiempo, y ahora parece que a Barcelona le cae peor Madrid.

No, no es Madrid, es lo que simboliza. Aquí ha habido una pedagogía nefasta por parte del PP: cagarse en Cataluña y el País Vasco para sacar votos en el resto de España. Y a los nacionalistas también les gusta que los caguen así, les da armas y les da argumentos. La derecha en este país es una fábrica de hacer independentistas. También fabrican anarquistas cuando se ponen a despotricar de la gente que fue a cercar el Congreso. No hacen más que radicalizar más la sociedad.

¿Llamar antidisturbios a aquellos policías era como llamar anticonceptivo al follar sin condón?

Pues sí, si hay individuos infiltrados agitando al personal de parte de la policía, más todavía. Pero se premian estas actitudes de chulería y de mano dura que hacen lo mismo que con el nacionalismo, prender mechas. La policía no está para crear problemas, pero al gobierno le funciona este sistema de provocación. Genera violencia, la violencia llama a la seguridad, al orden, y entonces dicen: “orden sólo hay uno, el nuestro”. Pero todo esto no es casual.

Usted es médico, palpe al gobierno, ¿qué diagnóstico daría?

Autismo. Pero es un caso de enajenación curioso porque los locos de verdad acaban haciéndose daño a sí mismos y estos no, estos sólo hacen daño a terceros y en beneficio propio. Aunque todo esto lo escribió gente que ya no está de moda, los marxistas. Esto de que hagan sinónimos “libertad económica” y “falta de control estatal” no hace que dejen de ser represores en todo lo demás. En cuanto se han quitado las trabas estatales, ya ves cómo se han disparado. Han arruinado el planeta. Y les importa un carajo. Estamos en manos de personas muy crueles. No son tan autistas. Son crueles.

¿De la sociedad de consumo a la sociedad consumida?

Sí. Es que es todo tan nefasto… Yo no sé cómo nos hemos podido tragar que nos gobiernen banqueros. ¿Quién ha dicho que estos señores son los más indicados para procurar el bienestar de la ciudadanía? Pero es así: en la Troika está el FMI y el BCE. Son todo banqueros. No ha habido un pacto, ni eso que llaman transición. A nosotros nos han dicho: “señores, una cosa que se llama la troika va a mandar a partir de ahora en Europa.”

Pero a usted le ingresan la nómina en un banco.

Los bancos como administradores del dinero en una sociedad capitalista son elementales, claro. Ahora bien, que gobernasen no estaba previsto en ningún lado. Hay países donde los bancos ha perdido democráticamente, como en Grecia. Los socialistas ganaron las elecciones y a los tres meses gobernaba un señor al que no ha votado nadie.

Un apolítico, dijeron.

Eso dijeron, pero ¿cómo que apolítico? ¿Estamos todos tontos? Si es apolítico no puede gobernar. No existen los técnicos. En España estaban los que luchaban contra Franco y los apolíticos, que eran unos tíos que cuando cogían a un estudiante rebelde o algo así y lo metían en comisaría y le daban de hostias, decían: yo es que de política no entiendo. Cuando alguien me dice que es apolítico, desconfío. Como cuando uno dice que es sincero. Miente.

¿Estamos en crisis ahora o cuando éramos ricos?

Ahora estamos sin un duro. En crisis hemos estado siempre. Y ricos nunca hemos sido. Lo que pasa es que se montó una ficción, el famoso boom inmobiliario, donde se pusieron a hacer casas para nadie y se ganaba muchísimo dinero. Lo de España era una riqueza-ficción.

La última: ¿sus tirantes son un mensaje cifrado a Pedro Jota?

Son una imposición del distinguido público. Se preguntó: ¿qué queréis, al Wyoming con tirantes o sin tirantes? Y como el público es cruel… A la gente le gusta tirar la tarta, cuando hay oportunidad de tocar los cojones, los toca. Yo le respondí al director: ni de coña me los pongo. Y mira, hasta hoy, éste es mi poder de persuasión.

Wyoming y yo durante la entrevista, que tuvo lugar mientras le maquillaban para El Intermedio.

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