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Versión extendida de la entrevista con Kiko Veneno que aparece en el último número de la revista Primera Línea.

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Kiko Veneno, patriarca de la música alegre, haciendo el ventilador en su guitarra desde que somos democráticos suelta a los galgos para hablarnos de tú sobre lo divino y lo humano, aunque se le pregunte de usted. 

¿Y si ponen “Volando voy volando vengo” en la megafonía del aeropuerto de Castellón?

¡Hombre, qué alegría!

Pero si eso está desierto.

Ya lo sé, y qué. Si me pagan voy yo a hacer un concierto de tres meses, cada 15 minutos canto mi volando voy, para patrocinar el turismo o lo que les dé la gana. ¿No ves que está muy mala la cosa? 

Dijo usted hace poco que la transición se hizo a base de sex appeal. ¡Pero lo dijo como si fuera malo! ¿A qué se refería?

Viendo ahora a Felipe González con todos los morros caídos cuesta más entenderlo pero cuando se llevó el 60% de los votos puso en juego más el sex appeal que un proyecto político. Las consecuencias fueron este desastre porque los aspectos fundamentales quedaron muy atados a la época franquista, le faltó política arremangada como la de Alfonso Guerra para educar al país y meter mano a quien había que meter mano. Además le tengo guardada una cosa a Felipe: nos dijo a los españoles que España es un país de servicios. ¡Hostia! Eso Franco no había tenido cojones de decirlo, Fraga sí, pero Felipe nos convenció de que teníamos que hacer eso, administrar el solecito, construir cuando se pudiera. Me parece algo de muy poca valentía. Un cálculo muy erróneo porque sí que había gente confabulando contra la democracia en esa época pero eran cuatro mamarrachos. Dijeron “no podemos ir más allá porque se van a violentar”, pero en realidad no fueron más allá por no tener cojones ni un plan. Los que ganaron la Guerra en el 75 lo habían perdido ya todo, el pueblo se lo había quitado. Las fuerzas políticas nos metieron el miedo en el cuerpo con una batalla que ya teníamos ganada. La Transición tuvo muchas cosas buenas pero ahora nos ha maniatado, entre la monarquía, la burbuja inmobiliaria, la protección a los bancos y la corrupción hemos llegado a esto de ahora.

¿Eso que decían de los brotes verdes era el moho de una epidemia zombi?

Desde hace años nos tienen aterrorizados el último fin de semana de mes con las noticias económicas, y han pervertido el lenguaje político con una bacteria nefasta de lenguaje financiero que es todo menos político. Pero no es de ahora, eso lleva desde así, pero más sutil, desde hace más de treinta años. Se ha dado una ocultación permanente de las cosas que interesan, pero tampoco preguntamos.

¿Cuál sería Venenismo? ¡Queremos alguna respuesta!

Ah, quieres navegar conmigo en las aguas intrincadas de la historia y los misterios humanidad. Me alegro. Pues lo que yo practico en mi vida diario. Ley de Venenismo Ilustrado número 1: busca sinceramente tener éxito, pero luego no te vayas a creer que has hecho algo, no seas gilipollas, ten humildad, vente abajo y no vayas presumiendo. Al que se pavonea, un mojón seco en la boca. Lo del seco lo digo para que no huela mucho. Le arañará el paladar. Esa es mi ley de orden cristiano. Ley de Venenismo número 2, de orden marxista: los pensamientos te salen del bolsillo, no lo ignores, tú vas por la calle, metes la mano en el bolsillo y hay billetes y eres feliz, y si no hay ni un duro no hay amigos, ni hay cañitas ni nada. Esto es marxismo popular de Brecht, humanista, una de las verdades del barquero. Déjate de tonterías, trabaja, lucha por lo que se va a esperar de ti, ten presente que en esto puedes ganar o perder.

¿Es consciente de que algunas de sus letras tienen más misterio que la Santísima Trinidad?

No, no sabía que tenían tanto misterio, pero como digo yo en una canción “el misterio tiene remedio”, mis letras son perogrullescas porque me parece que las cosas más elementales las pasamos por alto demasiado rápido, y enseguida nos perdemos en cosas complejas. A mí me gusta lo básico, tan sencillo como un anillo. ¿Cuál te parece más misteriosa, que yo te la explico?

Pues hace unos días estábamos discutiendo de qué hablaba la del Mercedes Blanco.

Ah, esa es misteriosa para mucha gente, porque el misterio es parte de la esencia de la letra, es una visión a retazos el mundo andaluz marginal, de la heroína, los barrios conflictivos. Son todo estampas musicales cotidianas, un yonki comprando diez duros de papel Albal en las Tres Mil Viviendas, la feria de ganadería con señores que representan ese poder cacique pasando al lado del que juega a las máquinas y está perdiendo pesetas y luego euros, demostrando que le importa un carajo el mundo. Este misterio tiene carta de naturaleza y es un valor cultural.

Eso de las letras que no se entienden le pasaba también a Frank Zappa.

Un maestro. Mi escuela ha sido una “autoescuela”, he aprendido de lo que oía, muchos americanos al principio hasta que con Paco Ibáñez entré en la cultura de los poetas y la tradición, que es muy importante. Luego ya te buscas tus propias herramientas y encuentras significados de las cosas que ni te habías dado cuenta.

Se nota que va encontrando nuevos significados a sus canciones a lo largo del tiempo.

¿Y eso?

Porque en sus directos reinventa siempre sus canciones. Hasta las más antiguas.

Qué gusto que me digas eso ahora que estoy de veinte aniversario, porque es así. Esto es mi vida. En el directo versiono, hago otras cosas, cambio conceptos, muchas veces improvisamos. Eso he podido ver que le gusta mucho a la gente. A lo mejor un tío repite concierto dos días seguidos y luego te dice por ahí: coño, Kiko, si es que han sido dos conciertos distintos.

¿El éxito de Lady Gaga indica que la industria está gagá, o son los oyentes?

La industria y los oyentes se van alimentando. Pero esto se venía venir. Mira: Bob Marley, los Beatles, el mismo Zappa. Toda esa gente creó la industria musical y eran grandes agitadores sociales. Por ahí no se podía llegar muy lejos. Los poderes fácticos no lo iban a permitir, esa gente de éxito eran apóstoles revolucionarios. Tuvieron tanto éxito que dieron poder a los compañías, que se hicieron grandes a costa estos cuatros hippies geniales. Y luego qué se podía esperar. ¿Que se hicieran devotos de Lenon y Zappa? No, que llevasen la música a  un sitio menos conflictivo. De todas maneras de toda esa música champú, la Gaga no es que tenga un gran valor musical, pero sí tiene valor ideológico, tiene algo. A su manera es agitadora.

¿Entonces es Justin Beiber la versión contemporánea de Joselito?

No, hombre no. Ese crío es otro cantar, y ya es decir mucho. El otro día la vi en televisión una película de Joselito: eso sí era un pájaro enjaulado de verdad, reflejaba el alma de un pueblo, era emocionante. Éste Beiber es consumismo desarbolado, todo el día en el centro comercial sin ver la luz del sol y preguntando cuánto vale esto, cuánto vale aquello. Ese fenómeno es pura prostitución infantil capitalista, peor que Herodes.

Hay quien piensa que no estaría mal que Beiber lo cogiera Herodes por banda…

Jejejeje, ¿que viniera y lo matara a él? Hombre, pero simbólicamente nada más.

¿Alguna vez ha recolocado sus propios discos en la una tienda para que se vean mejor?

Sí hombre, claro. Pero es que tengo todo el derecho, como oyente y como autor. El otro día estuve en una tienda, quedaba uno disco, y bien, claro que lo coloqué mejor. Ahora que está todo más trillado y los discos duran poco en las tiendas. De hecho las tiendas de discos duran poco. En los 80 sí que lo he trabajado más, lo de coger mi disco del fondo y ponerlo delante para que lo vea la gente.

¿Qué sería de los músicos sin la SGAE?

Buena pregunta, y te lo voy a decir muy clarito. Yo no hubiera podido llegar ni al Cantecito si no hubiera sido porque me pagaron los discos de Veneno y el de Camarón, eso me permitió mantener a mi familia, y con muchas estrecheces. Yo no hubiera podido llegar muy lejos en la música, no sería nadie, no me estarías entrevistando. Empecé en los setenta y hasta el 92 no hice un disco que se vendió bien y me permitió hacer una buena gira. Fue gracias a esos sobres de derechos de autor que me daba muchísima alegría ver llegar y nos alimentaban a mí y a los míos.

¿Qué hubiera hecho sin esos sobres?

Pues yo creo que me hubiera metido a político. Si no lo he hecho es porque me retiene la música, que es un medio mucho más elegante para decir las barbaridades me diría si fuera político.

¿Y qué sería de los que escuchan música sin Internet?

Primero te digo lo malo de Internet. Creo yo que es un producto muy de capitalismo terminal. El exceso de cosas que elegir. Por ejemplo, yo llego a Madrid y veo las banderas de Vodafone en Atocha, “de mí a ti, corazón vodafón”, yo qué sé, todo lleno, y qué pienso: hostia, los de Vodafone se han inventado algo mejor, un producto bueno. Pero no es así, sólo me están vendiendo que tienen más beneficio y se pueden permitir comprar todo Madrid para hacerlo territorio suyo. Pues con Internet pasa igual, es otro lenguaje, no se piensa en la calidad del producto, en sus las ventajas. Tienes todo, 200.000 canciones, pero ¿dónde coño vas tú con 200.000 canciones? Yo tardé de chiquitito cuatro días en aprenderme una canción de Dylan, y la escuchaba todos los días, el disco entero tres o cuatro veces. Pues quedó grabada en mi disco duro interior, que es el mejor que eléctrico, y ahí la sigo escuchando.

¿Y lo bueno?

Pues es muy bueno para obtener información, enseguida encuentras la canción, está todo ahí. Yo lo que no entiendo es la bulimia ésta de almacenar. No soy almacenista, soy escuchador. Me gusta tener un buen altavoz, sentarme cómodo y disfrutar. Por ejemplo el último de Paul Simon, con eso yo me deleito, acaba y lo escucho otra vez. Así es como la música te alimenta y dices: “esto lo voy a aplicar en mi vida, porque esto es Música, esto es vida.” A lo mejor soy de una minoría que ama la música, que no la quiere solamente. Siempre ha sido así. Música escuchábamos pocos, pero a los guateques iba todo el mundo.

Hablando de minorías, me dijo un amigo: el éxito indie es tener el estómago vacío y la picha en carne viva. ¿Pueden aspirar a algo más los jóvenes músicos que a tener groupies?

Tal como está hoy la cosa, difícilmente. El otro día vi documentales del 25 aniversario de Paul Simon, el 50 de los Rolling, Bob Marley… Estos son los grandes héroes musicales. Pero dentro de 20 años ¿qué van a poner? ¿Quiénes serán los héroes del 2013? Paul Simon se fue a África y se juntó con toda esa gente para hacer un gran evento buscando las raíces del Rock. Hay una cosa que no entiendo de los indies, una cosa muy básica. No se arraigan a lo regional, a lo suyo. De dónde son esta gente, un tío que canta en inglés y lo primero que piensas es que no habla bien inglés, y no sabes si es de Pamplona o de Murcia. Musicalmente pueden tener algo de encanto, pero no arraigan. Eso sí, con la picha en carne viva. ¡Algo es algo!

¿Qué conserva más joven a uno, las cremitas o saber de qué están hablando los chavales?

Ni lo uno ni lo otro. A mí no me interesa saber de qué están hablando, me interesa lo que habla todo el mundo, viejos también. No tengo necesidad especial de saber qué escuchan los jóvenes, sé que son receptores de las sucesivas modas pero yo eso no lo puedo alimentar, yo estoy en un mercado más intemporal, no me veo muy implicado en esta pregunta. Me importa más el destino de los jóvenes porque veo desconcierto y desamparo, asisten al final de un proceso en el que no han participado nada, del que no quedan ni las migajas.

Si Dios existiera ¿no habría inventado él los discos de Paco de Lucía?

Si existe los escuchará seguramente. Yo no creo en Dios pero sí creo en lo bueno de la vida, y creo en la fe, Cuidado, esto a la gente le cuesta entenderlo, que una canción mía diga “creo en la fe, me inspiro en el aire”. La fe es un mecanismo que no es religioso exclusivamente. No me gusta cuando genera conflictos, cuando monta circos crueles. Pero la fe es bonita. Como te decía al principio, me gusta que entregamos parte de nuestra forma de pensar a los misterios que no se pueden comprender.

Usted que es docto en apodos ¿qué apellido le pondría a Mariano el presidente?

Rajó y se fue. Tampoco lo veo tan mala gente como a los otros, a Aznar, a Rato, al embajador de Trigo, la Esperancita, son gente desabrida y mala y van a ir al infierno, porque son de bajo sentimiento. Rajoy está ahí para rajar, los que mandan son los otros.

Mera curiosidad. Usted que es hombre jovial y pacífico: ¿qué haría con un tanque?

Ojú, pues lo llevaría a una chatarrería, para que lo fundieran e hicieran con el metal cosas buenas nada más.

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