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Publicada originalmente en Primera Línea

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Antes de nada. Siempre he querido agradecerle la canción Yo no me llamo Javier, con la que nos identificamos todos los hombres que no nos llamamos Javier.

Hay que recordar siempre que no nos llamamos Javier cuando vienen con el hijo ilegítimo.

Jardiel Poncela dijo que el humor limita al este con el razonamiento y al oeste con la pasión. ¿A usted qué le queda más cerca?

Jardiel era un críptico, porque si no lo hubieran matado. Ya quisiera Sid Vicius haber sido tan punk como Jardiel. Pienso que el humor no tiene límites, porque en general la gente humorista no conoce los límites, o si los conoce piensa que están para saltárselos. 

¿Y esas reacciones en Twitter cuando dices algo que los excede?

Herir sensibilidades y respetar los límites no son la misma cosa. Hay quien tiene la sensibilidad por debajo de los límites y se ofende a la mínima. Pero también hay malos humoristas que convierten su humor en descalificación, gente sin imaginación. El humor puede ser salvaje si conduce a una reflexión o a una carcajada, si no, no estamos hablando de humor. El humor tiene sus obligaciones.

Tiene la obligación de hablar de cosas serias y transformar o aliviar las penurias de cada día.

También decía Poncela que la garganta de una mujer no está hecha para discutir a media voz. ¿Qué cosas le gritan las mujeres?

Supongo que los grupos feministas encontrarán estas palabras ofensivas. Pero estamos hablando de un misógino de los años veinte, y en ese contexto lo que dijo era un capotazo a la histeria. La histeria era una enfermedad circunstancial a las mujeres de la época. Y a las de ahora, pero hay que quererlas pese a ello. Nosotros tenemos cáncer de próstata y ellas histeria. Jardiel le echa un capotazo al género femenino. También dijo que “las mujeres me gustan desnudas y de espaldas.” Lo dice ahora y es despedido del Parnaso. Sería inadmisible. Pero creo que Jardiel siendo tan inteligente y cínico era tan dependiente de las mujeres como cualquier persona humana.

En una canción habla de una mujer que se enfada y se va de casa y vuelve y se va y vuelve y así muchas veces y cada vez más rápido. ¿Cuánto de cuántico tiene el amor?

Mejor no saberlo. Porque el amor pertenece a ese tipo de cosas inasequibles, no tiene ni peso ni precio y esto es lo que lo hace seductor e inevitable. Pero te diré que esa canción que he elegido no es mía. Es de un maestro uruguayo. De los millones de canciones que existen he elegido esa porque me permite realizar un trabajo casi circense de interpretación: requiere voces y afinación, mucha técnica, no lo digo yo solo, es una canción difícil. La gente cuando me ve interpretar esa canción piensa: ¡qué tío! Puro lucimiento personal.

En uno de sus conciertos de verano, durante esa canción, tuvo que expulsar a un espectador de la sala.

No es habitual. Entiendo que esto respondía a un individuo y no a esa bella localidad cuyo nombre dejaremos en suspenso. Tuve que enfrentarme al tonto del pueblo. Es absurdo que alguien se ponga a grabarte en la cara mientras estás actuando. Entre otras cosas el disfrute de ir a un concierto es primordial. Es como si vas a ver el parto de tu mujer y te dedicas a grabarlo. Tú eres gilipollas como mínimo.

Ana Botella falló con los deportes, ¿momento de deportarla?

No, entiendo que no, porque es muy difícil que la admitan en otro país. La capacidad de ridiculez que están adquiriendo nuestros políticos hace que me eche a templar, porque nos están quitando la parcela a los humoristas. Lo de Ana hablando inglés no se entiende de una persona con tantos asesores, que viaja con tanto delegado y tanta pompa. Esa gente podría filtrarle a la señora que es ridícula cuando habla, especialmente en inglés. 

Pero la Botella despediría al asesor que le dijera eso, ¿no?

Sí. Lo podíamos resumir en que la ignorancia es muy atrevida.

Usted coge a Brel y canta No me quite el pan. ¿Se lo dice al médico, al pirata o al político?

A ninguno de los tres, porque con esta canción intento demostrar que las palabras tienen muy poco valor, lo importante es lo que sientas lo que cantas. Esa coña es una parida que tengo guardada desde hace 30 años y que seguro que se le ocurrió a mucha gente hace sesenta. La uso como una propuesta actoral. Estoy diciendo no me quite el pan pero con la actuación digo no me dejes, intento llorar con la misma verdad con la que lloraba Brel, aunque estoy diciendo otra cosa. Las palabras dicen una gilipollez y la forma de cantarlas expresa una emoción.

¿Por qué el queso President es tan fácil de untar?

El queso President es un producto francés. No sé qué es lo que sucede en Francia, porque allí nunca se admitiría lo que se admite aquí. Aquí, llamémoslo queso de Bola aunque nos carguemos tu juego de palabras, la clase política está muy mal educada desde la Transición. Entonces se pagó un precio muy alto para dejar atrás el sistema anterior, que funcionaba con un nivel de corrupción similar al de ahora. Los vicios se heredan fácilmente, las virtudes es más complicado. Necesitamos un descabezamiento del poder político. Una nueva generación.

¿Descabezamiento como en Francia con la guillotina?
No hace falta ser tan chic. Podemos tirar de la metáfora de que descabezamiento significa quítate de en medio. Claro que en Francia no ocurre esto porque allí tuvieron su Revolución con guillotinas cuando había que tenerla, mientras que aquí nos comimos a Fernando VII.

Dijo usted: Dios me libre del tiempo libre. ¿Qué riesgos tiene el ocio?

Muchísimos. El trabajo es mi ocio. Con tiempo libre se pueden cometer tropelías. Nadie las comete en sus horas de trabajo ni en sus horas de descanso. El tiempo libre, el ocio, es el mal. Hay mucha gente que el ocio no lo sabe administrar.

Tiene razón, algunos van a conciertos de los Toreros Muertos.

Un concierto de los Toreros Muertos tiene mucho de ejercicio laboral, por la cantidad de reflexiones que provoca y el hondo aprendizaje al que sometemos al público, que sale del concierto siendo más sabio y más humano, mezclado con un rato de divertimento inocente.

Gente aplaudiendo después del concierto y twitteros insultando después de soltar alguna coña. ¿Qué es más gratificante?

Qué difícil decirlo. En el momento el aplauso es gratificante y la reacción del Twitter agobia, pero pasados unos días… Creo que el aplauso sigue siendo mejor que un tropel de gente cabreada.

¿Canciones de cerca le obliga a una higiene máxima?

Sí, supongo que sí, además todas las personas son feas de cerca. Intento acortar la distancia con el espectador con estas canciones. El espectáculo tiene vocación de distancia corta, como los magos con las monedas y la baraja. Pero no voy excesivamente pejiguero ni con la limpieza ni la depilación.

¿Qué le asusta más, una pandemia o una canción pegadiza?

Me asusta más una pandemia. Las canciones bienvenidas sean todas.

¿Y la de Melody y los gorilas?

Hasta la de Melody y los gorilas. Las canciones tienen un potencial insospechado. Mi agüita amarilla puso su granito de arena para derrocar a Pinochet, me dijo un chileno, porque la libertad de expresión estaba abriéndose paso y empezaba con cosas pequeñas como emitir una canción incorrecta por la radio. Gandhi no era cantante pero le faltó poco para igualar a Lenon con su Imagine. La canción es un vehículo de información que hay que defender a toda costa y uno nunca sabe qué régimen totalitario puede derrocar Melody. 

Dijo también que la patria es el pecado provincial. ¿Cuáles son los pecados capitales de provincias?

Oh, pecados capitales de provincia, veamos. ¿Tienen que ser siete? A ver: Centralismo, prepotencia, gastar dinero en fútbol, tener un alcalde gilipollas, el gasto superfluo en infraestructuras, la maldad de que eso empeore el modus vivendi y la laboriosidad.

¿La laboriosidad es un pecado capital de provincia?

Sí. Pecado contrario a la vagancia. Visto cómo está todo lo mejor es que no se haga nada más. Déjame la ciudad como está, no andéis jodiendo lo poco que habéis respetado, prebostes de capital de provincia.

Después de Atún y chocolate tengo ganas de que dirija otra película. ¿Cuánto falta?

Me gustaría mucho hacer la segunda parte, escribí otros tres guiones, pero como estaba muy mal acostumbrado, porque enseguida que entregué Atún y chocolate se rodó, pues me di una hostia soberana. Ahora no hay dinero. La segunda parte de Atún y chocolate es el proyecto que quiero rodar, en el que me gustaría volver a expresar mi cariño a la gente desposeída, pero con su dignidad y mi respeto, sin condescendencia.

¿Y esta vez no ha colado?

Esta vez no ha colado. Están las productoras como España entera. La gente con dinero lo tiene apalancado en Suiza o lo necesita para pagar todas las demandas de los recaudadores. Me tengo que ir, señor. 

Antes de irse. Usted es amigo de mi ídolo David Byrne. Yo canto Psycho Killer borracho muchos findes. ¿Qué pensaría él si me viera?

A lo mejor no reconocía la canción. Aparte de por lo mal que la debes cantar, porque es tan prolífico que ni se acuerda a veces de sus letras. La primera vez que canté con él en mi casa temas de los Talking Heads no quitaba la vista de la partitura. Eso nos da la gran frase final de esta entrevista: hay que mirar siempre hacia adelante. Creo que es la primera vez que se dice en la historia de la humanidad esto.

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