José Luis Cuerda: “La alegría me da miedo, y el miedo, risa y horror”

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La entrevista más surrealista que he hecho en mi puta vida no podía ser a otra persona. José Luis Cuerda se presta voluntariamente al cuestionario imprevisible de Primera Línea, ¿Puedo tratarle de usted?

Veinticinco años del rodaje de Amanece, que no es poco.

Sí, estaba todo calculado. Yo dije: en 2013 quiero que haga 25 años del rodaje, y me puse a rodar rápido para que cuadrase la fecha.

La he visto cuarenta veces.

Hay gente muy rara en el mundo.

¿Usted cuántas?

Cuatro o cinco.

¿Cómo fue rodar con cabras disecadas la escena de Ngé Ndomo?

Teníamos problemas de producción. Problemas de cabras. Pedimos unas cabras disecadas y no había en la zona de Albacete. Luego, que matasen unas cabras viejas y las disecasen. Pero era muy caro. Nos dieron unas cabras congeladas. Si te fijas en la escena del negro con las cabras, verás que una se está descongelando y le roza la barriga con el suelo y se le están saliendo los hierros.

¿Qué me cuenta de Luis Ciges?

Era el tío más divertido del mundo. Un día vino diciendo que le había dejado la mujer. Se había quedado sin nada, un par de sillas le dejó. Y como no tenía tele ni nada invitaba a un amigo a casa. Entonces vivía en un cruce de Madrid donde había muchos accidentes de tráfico. Su divertimento era salir al balcón con las dos sillas. Dice que siempre pasaba lo mismo cuando chocaban dos coches. Salían los conductores y hacían así (gesticula con las manos).

¿Usted tuvo padres o nació espontáneo como Gila?

Lo que pasa es que siempre he sido mayor que mi padre. Mi padre era jugador de póquer. Se enteró de que había unas bolsas de petróleo debajo de Burgos y me despertó una noche: tenemos que ir a la bolsa, ahí se hace dinero. Y yo: pero padre, si no tenemos ni idea. Y nos fuimos para la bolsa. No nos enterábamos de nada, y ya me pude traer a mi padre para la casa otra vez.

Si la naturaleza imita al arte, ¿por qué no veo pollos con corbata?

Porque la corbata la oculta la bata. Levante la bata y verá la Chirra al pollo. Dele ahí con la vara.

Uno puede enamorarse de una idea. ¿Ha visto usted alguna idea en bragas? ¿Era sexy?

La idea como braga es una idea.

¿Existen turistas que lleguen al fondo de la cuestión?

Existen. Llegan. Turistas. La cuestión es el fondo de los turistas. La mera cuestión.

En Amanece que no es poco le dicen al alcalde que todos son contingentes pero él es necesario. ¿Qué le dirían al alcalde de España?

Por ahí se va.

Imagine que está caminando sobre ascuas. ¿Por qué hace usted una cosa semejante?

Para verle la corbata al alcalde de San Pedro Manrique y porque simultáneamente me gustan los lindos motetes.

¿Sueña la cabra de la legión con guitarras eléctricas?

Sin duda. Y les afecta a las ubres. Me lo han dicho muchas veces.

¿Cuál es, a su juicio, el integrante de Los del Río que más ha aportado a la civilización occidental?

El de en medio. Por la posición que ocupa y por lo que se comenta de su miembro viril.

Sigamos con la civilización occidental: ¿bombona de butano o fotos de gatos?

Fotos, fotos. Y la maquinaria insurgente que acelera la marcha del universo hacia el vértice del punto exacto sin ir más lejos.

¿Habla inglés Ana Botella un pijo de bien habla?

No. No sabe. Y duda conceptualmente sobre la verosimilitud de la capitulación del agro en su magnitud toda.

¿Llegamos a confundir los derechos con los caprichos?

Muchas veces no. Alguna puede ser. Pero muy pocas. Casi ninguna o ninguna.

En España empecinamos en hacer cine, ¿dónde hubiéramos llegado si nos diera por la exploración espacial?

A la aurora boreal mutatis mutandis.

¿Cuánto estaría usted dispuesto a apostar en las carreras de unas medias?

Mi alma.

¿Tendrán suficiente espacio los universos paralelos para todos los calcetines desparejados que estamos enviando allí?

Los últimos cálculos no lo aseguran con precisión, pero dicen que donde mejor están los tangas es en el suelo.

¿Por qué no llamamos viudos a los calcetines que quedan en este lado?

Por respeto a los vecinos y al niño del tercero, que tiene dificultad con los estudios.

¿Cuál es su color favo… ¿Se imagina que le hicieran esta pregunta a estas alturas?

A estas alturas me imagino que se pone el sol, llega la visita deseada y me paga la deuda. Con creces. Con largueza.

En la literatura actual, ¿le parece potable el agua de las fuentes tipográficas?

Sí, claro. Sin duda. No hay nada más que verla. Y beberla.

Por las imágenes bíblicas, ¿no le parece que en el paraíso hay 100% de paro y en el infierno pleno empleo?

Mismamente. Y mandarinas.

¿Qué le da miedo?

La alegría.

¿Qué le da el miedo?

Risa y horror. Pan con mantequilla. Civet de liebre y un cosquilleo inesperado en los tríceps. Tojunto.

Me rindo.

Caricatura de Joaquín Aldeguer

Caricatura de Joaquín Aldeguer

Mis columnas en El Confidencial durante enero

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Aquí van las columnas que he publicado durante enero de 2014 en El Confidencial, de la última a la primera:

Pajas mentales (31 de enero)

ABC publicaba esta semana, fiel a tradición, aunque no sé a cuál, una serie de consejos para salvar a la muchachada de una muerte segura por exceso de pajas. Yo llevo dos días pensando. Vuelvo a leer el texto una y otra vez. En mi caso, la lectura compulsiva de este artículo ha terminado sustituyendo a la masturbación… (Sigue leyendo aquí)

El reino de la hemiplejia (24 de enero)

Estos son los bienes que heredo de mi familia: pazos de artritis congénita, tapias de sordera, latifundios de miopía, secanos de calvicie, orejas de soplillo como blasón y tendencia a discutir a gritos como en la comida familiar de Amarcord. Pero el mejor es la inmunidad a las ideologías. Creo que eso salda el peso tétrico del resto del patrimonio familiar. (Sigue leyendo aquí)

Novísimas ideas para políticos (17 de enero)

Trillo era un maestro en el arte de echar humaradas ante los periodistas. Su marcha de la primera línea de fuego se ha sentido mucho. Desde que se fue, no resulta tan divertido ver a los políticos eludir respuestas. Con Trillo era placentero contemplar cómo la atención mediática se centraba en cualquier detalle insustancial y se alejaba del gran elefante rosa que había metido en el despacho. (Sigue leyendo aquí)

El mensaje de Gamonal (14 de enero)

Hace tiempo que oigo en los taxis, en los bares y los mercados de abastos comentarios incendiarios. Los oigo brotar como llamarada de los labios de una jubilada con pinta adorable, convertida en dragón por el padecimiento de hacer la compra, con una pensión de 500, para el hijo de cuarenta, la nuera de treinta y dos y los dos nietos de nueve y seis. Los cuatro en paro, niños incluidos. Le dice a la otra señora que hace cola con ella: – Pos ya le podían meter una bomba a ________. Dejo la línea de puntos como en un curso de terrorismo por correspondencia. (Sigue leyendo aquí)

Por otras veinte mil de Alcántara (10 de enero)

Pero de todos los textos del periódico, la columna es la que más le debe a los barmans. La redacción de una columna boga entre el frenesí y la resaca. Se escribe entre el ayer, polvoriento de pasillos municipales y espesura de leyes orgánicas, y el mañana. Este es el tiempo que Dios entregó a los borrachos del mundo y a los columnistas. Quizás sea una coincidencia. Gerardo Diego definió al columnista como un salvador de instantes y un cantor de lo cotidiano. (Sigue leyendo aquí)

Todas las columnas de España is not Spain en 2012

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En 2012 empecé con mi columna en El Confidencial. Aquí están todos los textos:

La “beneficiencia”, 3 de enero.

Discurso de navidad de La Mentira, 27 de diciembre.

El aborto y el tenis, 23 de diciembre.

Porno, santas y penas, 20 de diciembre.

El boxeo es amor, 18 de diciembre.

Un arma para talar cabrones, 13 de diciembre.

Mandela y los funerales de “Los Soprano”, 11 de diciembre.

Pedimos a Wert que prohíba la filosofía, 6 de diciembre.

Amanece, que no es poco, 29 de noviembre.

Rebeldía contra el libro de Belén Esteban, 25 de noviembre.

Ese chantaje llamado lista de bodas, 22 de noviembre.

La beca orgasmus-interruptus, 15 de noviembre.

Cultura libre, vaya patraña, 8 de noviembre.

El embrutecimiento de la mirada, 1 de noviembre.

Amemos a Felipe González, 25 de octubre.

Cuando los buenos son peores que los malos, 25 de octubre.

Todo era como Kiev, 18 de octubre.

No se entiende la agonía, 11 de octubre.

Escala del periodismo basura, 4 de octubre.

Horror y fascinación de las tiendas Ikea, 27 de septiembre.

Ana Mato, el US Open y nuestras ganas de linchar, 20 de septiembre.

Un alienígena pasea por la Diada Nacional catalana, 12 de septiembre.

Vuelta al cole de Mariano, Alfredo y el resto de la pandilla, 6 de septiembre.

Seiscientos euros para la gallina Alberta, 30 de agosto.

Entrevista a Pablo Carbonell

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Publicada originalmente en Primera Línea

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Antes de nada. Siempre he querido agradecerle la canción Yo no me llamo Javier, con la que nos identificamos todos los hombres que no nos llamamos Javier.

Hay que recordar siempre que no nos llamamos Javier cuando vienen con el hijo ilegítimo.

Jardiel Poncela dijo que el humor limita al este con el razonamiento y al oeste con la pasión. ¿A usted qué le queda más cerca?

Jardiel era un críptico, porque si no lo hubieran matado. Ya quisiera Sid Vicius haber sido tan punk como Jardiel. Pienso que el humor no tiene límites, porque en general la gente humorista no conoce los límites, o si los conoce piensa que están para saltárselos. 

¿Y esas reacciones en Twitter cuando dices algo que los excede?

Herir sensibilidades y respetar los límites no son la misma cosa. Hay quien tiene la sensibilidad por debajo de los límites y se ofende a la mínima. Pero también hay malos humoristas que convierten su humor en descalificación, gente sin imaginación. El humor puede ser salvaje si conduce a una reflexión o a una carcajada, si no, no estamos hablando de humor. El humor tiene sus obligaciones.

Tiene la obligación de hablar de cosas serias y transformar o aliviar las penurias de cada día.

También decía Poncela que la garganta de una mujer no está hecha para discutir a media voz. ¿Qué cosas le gritan las mujeres?

Supongo que los grupos feministas encontrarán estas palabras ofensivas. Pero estamos hablando de un misógino de los años veinte, y en ese contexto lo que dijo era un capotazo a la histeria. La histeria era una enfermedad circunstancial a las mujeres de la época. Y a las de ahora, pero hay que quererlas pese a ello. Nosotros tenemos cáncer de próstata y ellas histeria. Jardiel le echa un capotazo al género femenino. También dijo que “las mujeres me gustan desnudas y de espaldas.” Lo dice ahora y es despedido del Parnaso. Sería inadmisible. Pero creo que Jardiel siendo tan inteligente y cínico era tan dependiente de las mujeres como cualquier persona humana.

En una canción habla de una mujer que se enfada y se va de casa y vuelve y se va y vuelve y así muchas veces y cada vez más rápido. ¿Cuánto de cuántico tiene el amor?

Mejor no saberlo. Porque el amor pertenece a ese tipo de cosas inasequibles, no tiene ni peso ni precio y esto es lo que lo hace seductor e inevitable. Pero te diré que esa canción que he elegido no es mía. Es de un maestro uruguayo. De los millones de canciones que existen he elegido esa porque me permite realizar un trabajo casi circense de interpretación: requiere voces y afinación, mucha técnica, no lo digo yo solo, es una canción difícil. La gente cuando me ve interpretar esa canción piensa: ¡qué tío! Puro lucimiento personal.

En uno de sus conciertos de verano, durante esa canción, tuvo que expulsar a un espectador de la sala.

No es habitual. Entiendo que esto respondía a un individuo y no a esa bella localidad cuyo nombre dejaremos en suspenso. Tuve que enfrentarme al tonto del pueblo. Es absurdo que alguien se ponga a grabarte en la cara mientras estás actuando. Entre otras cosas el disfrute de ir a un concierto es primordial. Es como si vas a ver el parto de tu mujer y te dedicas a grabarlo. Tú eres gilipollas como mínimo.

Ana Botella falló con los deportes, ¿momento de deportarla?

No, entiendo que no, porque es muy difícil que la admitan en otro país. La capacidad de ridiculez que están adquiriendo nuestros políticos hace que me eche a templar, porque nos están quitando la parcela a los humoristas. Lo de Ana hablando inglés no se entiende de una persona con tantos asesores, que viaja con tanto delegado y tanta pompa. Esa gente podría filtrarle a la señora que es ridícula cuando habla, especialmente en inglés. 

Pero la Botella despediría al asesor que le dijera eso, ¿no?

Sí. Lo podíamos resumir en que la ignorancia es muy atrevida.

Usted coge a Brel y canta No me quite el pan. ¿Se lo dice al médico, al pirata o al político?

A ninguno de los tres, porque con esta canción intento demostrar que las palabras tienen muy poco valor, lo importante es lo que sientas lo que cantas. Esa coña es una parida que tengo guardada desde hace 30 años y que seguro que se le ocurrió a mucha gente hace sesenta. La uso como una propuesta actoral. Estoy diciendo no me quite el pan pero con la actuación digo no me dejes, intento llorar con la misma verdad con la que lloraba Brel, aunque estoy diciendo otra cosa. Las palabras dicen una gilipollez y la forma de cantarlas expresa una emoción.

¿Por qué el queso President es tan fácil de untar?

El queso President es un producto francés. No sé qué es lo que sucede en Francia, porque allí nunca se admitiría lo que se admite aquí. Aquí, llamémoslo queso de Bola aunque nos carguemos tu juego de palabras, la clase política está muy mal educada desde la Transición. Entonces se pagó un precio muy alto para dejar atrás el sistema anterior, que funcionaba con un nivel de corrupción similar al de ahora. Los vicios se heredan fácilmente, las virtudes es más complicado. Necesitamos un descabezamiento del poder político. Una nueva generación.

¿Descabezamiento como en Francia con la guillotina?
No hace falta ser tan chic. Podemos tirar de la metáfora de que descabezamiento significa quítate de en medio. Claro que en Francia no ocurre esto porque allí tuvieron su Revolución con guillotinas cuando había que tenerla, mientras que aquí nos comimos a Fernando VII.

Dijo usted: Dios me libre del tiempo libre. ¿Qué riesgos tiene el ocio?

Muchísimos. El trabajo es mi ocio. Con tiempo libre se pueden cometer tropelías. Nadie las comete en sus horas de trabajo ni en sus horas de descanso. El tiempo libre, el ocio, es el mal. Hay mucha gente que el ocio no lo sabe administrar.

Tiene razón, algunos van a conciertos de los Toreros Muertos.

Un concierto de los Toreros Muertos tiene mucho de ejercicio laboral, por la cantidad de reflexiones que provoca y el hondo aprendizaje al que sometemos al público, que sale del concierto siendo más sabio y más humano, mezclado con un rato de divertimento inocente.

Gente aplaudiendo después del concierto y twitteros insultando después de soltar alguna coña. ¿Qué es más gratificante?

Qué difícil decirlo. En el momento el aplauso es gratificante y la reacción del Twitter agobia, pero pasados unos días… Creo que el aplauso sigue siendo mejor que un tropel de gente cabreada.

¿Canciones de cerca le obliga a una higiene máxima?

Sí, supongo que sí, además todas las personas son feas de cerca. Intento acortar la distancia con el espectador con estas canciones. El espectáculo tiene vocación de distancia corta, como los magos con las monedas y la baraja. Pero no voy excesivamente pejiguero ni con la limpieza ni la depilación.

¿Qué le asusta más, una pandemia o una canción pegadiza?

Me asusta más una pandemia. Las canciones bienvenidas sean todas.

¿Y la de Melody y los gorilas?

Hasta la de Melody y los gorilas. Las canciones tienen un potencial insospechado. Mi agüita amarilla puso su granito de arena para derrocar a Pinochet, me dijo un chileno, porque la libertad de expresión estaba abriéndose paso y empezaba con cosas pequeñas como emitir una canción incorrecta por la radio. Gandhi no era cantante pero le faltó poco para igualar a Lenon con su Imagine. La canción es un vehículo de información que hay que defender a toda costa y uno nunca sabe qué régimen totalitario puede derrocar Melody. 

Dijo también que la patria es el pecado provincial. ¿Cuáles son los pecados capitales de provincias?

Oh, pecados capitales de provincia, veamos. ¿Tienen que ser siete? A ver: Centralismo, prepotencia, gastar dinero en fútbol, tener un alcalde gilipollas, el gasto superfluo en infraestructuras, la maldad de que eso empeore el modus vivendi y la laboriosidad.

¿La laboriosidad es un pecado capital de provincia?

Sí. Pecado contrario a la vagancia. Visto cómo está todo lo mejor es que no se haga nada más. Déjame la ciudad como está, no andéis jodiendo lo poco que habéis respetado, prebostes de capital de provincia.

Después de Atún y chocolate tengo ganas de que dirija otra película. ¿Cuánto falta?

Me gustaría mucho hacer la segunda parte, escribí otros tres guiones, pero como estaba muy mal acostumbrado, porque enseguida que entregué Atún y chocolate se rodó, pues me di una hostia soberana. Ahora no hay dinero. La segunda parte de Atún y chocolate es el proyecto que quiero rodar, en el que me gustaría volver a expresar mi cariño a la gente desposeída, pero con su dignidad y mi respeto, sin condescendencia.

¿Y esta vez no ha colado?

Esta vez no ha colado. Están las productoras como España entera. La gente con dinero lo tiene apalancado en Suiza o lo necesita para pagar todas las demandas de los recaudadores. Me tengo que ir, señor. 

Antes de irse. Usted es amigo de mi ídolo David Byrne. Yo canto Psycho Killer borracho muchos findes. ¿Qué pensaría él si me viera?

A lo mejor no reconocía la canción. Aparte de por lo mal que la debes cantar, porque es tan prolífico que ni se acuerda a veces de sus letras. La primera vez que canté con él en mi casa temas de los Talking Heads no quitaba la vista de la partitura. Eso nos da la gran frase final de esta entrevista: hay que mirar siempre hacia adelante. Creo que es la primera vez que se dice en la historia de la humanidad esto.

“Horror y fascinación de las tiendas ikea” Columna del 27/09/2013 en El Confidencial

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Horror y fascinación de las tiendas Ikea (en el Confidencial)

Me horroriza Ikea. Me fascina Ikea. Pasa lo mismo que con el sarampión o la varicela: casi todo el mundo tendrá que pasar por ahí en algún momento de su vida. Nos acercamos a sus puertas automáticas con instinto zorruno para saquear la baratez de sus productos, recorremos su scalextric dóciles como borregos y al final salimos aturdidos y cargados como mulas.

 – Compré una pala en Ikea para cavar mi propia tumba, dijo el dramaturgo Rodrigo García.

Esas tiendas han sido un fenómeno en España, y digo fenómeno en el sentido totalizador, que los huracanes y los terremotos son fenómenos naturales e Ikea es un fenómeno social. Los ángulos rectos de sus muebles han barrido como un viento del norte la forma tradicional de las casas hispánicas, que había variado poquísimo desde la era de las pelucas empolvadas. Años después del desembarco vikingo desaparece el viejo aparador aparatoso, al sinfonier apolillado de maderas oscuras, el armario armatoste y la mesa de comedor que cuesta Dios y ayuda extender cuando vienen invitados.

– Por no hablar del contrachapado barato y franquista de los armarios de la cocina.

Cuando los muebles de este gigante empezaron a invadir las casas españolas tenían un no sé qué de buen gusto. Los ambientes made in Swedenatrapaban a la vista con sus líneas zen y sus colores planos. Al principio intuíamos que aquello sería carísimo, el sintagma “de diseño” nos atufaba a los pobres de la tierra, que estábamos resignados a la compra de muebles en el momento de la boda y poco más. El mobiliario sólo lo cambiaban los más ricos. Pero la invasión avanzó y las casas Ikea se convirtieron en algo casi vulgar.

 – ¿Qué cuernos ni qué cuernos? Cariño, me acosté con tu mejor amiga porque pensaba que era nuestro dormitorio, ¡si es que son todos iguales!

Pongámonos históricos. Es imposible concebir una cosa como Ikea antes de la caída del muro de Berlín. Su concepción bebe del capitalismo extremo: diseños y materiales atrayentes, que quedarán obsoletos en poco tiempo; precio bajo que permitirá una renovación, alentada por la compañía con sus tarjetas de descuento, sus puntos y toda esa morralla del “vuelva por aquí lo antes posible”. Pero también bebe del comunismo: ¡camaradas, aprendan a montar sus muebles, háganlo en grupo, usen las manos, trabajen, constrúyanse una casa asequible igual a las de sus vecinos! Los efectos de esta mezcla sobre la industria nacional han sido devastadores: en Yecla, que fue imperio del mueble español, cada vez quedan menos fábricas. Y es sólo un ejemplo.

 – La globalización es lo que tiene.

Cuando paseas por la zona de exposición todo resplandece. Todo huele a nuevo. Todo huele a fácil. Pero observemos bien: todo es tremendamente complejo y retorcido. Me fijé en que la iluminación varía sutilmente para darle a los muebles más caros un halo brillante, quedando en discreto segundo plano los de a veinte euros la tonelada de madera. Una mente mefistofélica ideó el itinerario, que no hay forma humana de saltarse (existen atajos, pero es más fácil encontrar el Santo Grial). Quien quiera un soporte para el papel higiénico habrá visto antes cucharas soperas, vajillas, marcos de foto, destornilladores eléctricos y toda clase de cosas que en ese purgatorio parecen indispensables. En todas las casas falta algo de vez en cuando.

 – ¿Dónde están las tijeras de la cocina? ¿No vendría bien algo para guardar las bolsas usadas?

Ikea lo sabe y coloca todos esos productos como obstáculos en el camino hacia Ítaca. Para salir de allí con lo indispensable hace falta un espíritu de samurai o un presupuesto ajustado al céntimo. Le doy las gracias a la crisis económica por haberme permitido hacer el recorrido sin posibilidad financiera de llevarme caprichos.

 – Porque cuanto más te lleves, más vas a tener que currar.

Yo pertenezco a una generación que se ha encontrado las cosas hechas. Ahora, las cosas están descomponiéndose y mi generación y las siguientes tendrán que arreglarlas. Esta empresa se complica si nos atenemos a la primera frase del párrafo: somos inhábiles, tenemos las manos suaves, nacimos mimados. Muchos miembros de mi generación, particularmente universitarios con variados títulos de desempleado, usaron por primera vez herramientas cuando tuvieron que montar sus muebles Ikea. Hablo de los hijos ineficientes de la falsa burguesía, los que a una isla desierta querrían llevarse un libro, una videoconsola o a mamá con campingás haciendo cocletas debajo del cocotero.

 – ¿Alguien sabe cómo encender una estufa de butano sin quemar la casa? (Visto en Facebook).

Me llevé de Ikea un mueble repartido en varias cajas. Esperaba que al llegar a casa y abrir los envoltorios mi armario FRÖKENFLUZEN (?) apareciera incólume como el monolito de 2001: una odisea espacial, pero no. Allí había tablas y maderos y bolsas con tornillos raros.

 – ¡Mamáaaaaaaaaa!

Lo montamos, mi esposa y yo, con heroico arrojo. Mientras tanto, reflexionaba sobre la genialidad del manual de instrucciones. Cuando uno hace un test de inteligencia tiene que manejar con la mente figuras giratorias y tridimensionales. En este sentido, quien haya diseñado mi armario debe ser una especie de Einstein de la madera. Mirando solamente dibujos esquemáticos, un torpe consigue seguir paso a paso el proceso de gestación de un objeto complejo. Además, el diseño de los tornillos y las tuercas, que no cambiaba desde la época romana, se transforma de manera que un mamotreto de ciento treinta kilos se pueda ensamblar sin máquinas. Después de la agotadora jornada de montaje, miré el armario y me sentí poderoso. Empecé a sudar y a extraviar los ojos y exclamé:

 – Lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre.

Mi esposa me sugirió que durmiera dentro del armario. En fin, así es como vive su esplendor una cadena de tiendas que ha enterrado a la industria del mueble de todos los países. Calidades variables, precios para todos los presupuestos y un alma comunista que obliga al consumidor a ser parte activa del montaje; disposición engañabobos de la zona de exposiciones, sumisión del consumidor al imperio del deseo, obsolescencia programada. Al menos, algo tan tedioso como comprar un mueble da mucho que pensar.

Adiós, robot.

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Mi viejo Mac blanco y lleno de mierda observa a su sucesor desde el Photo Booth. Es 16 de septiembre de 2013, parece el futuro y es presente, casi pasado, hemos pasado el momento en que el nuevo, un MacBook Air metalizado, potente y flamante, le hace la última foto. Noto cierto orgullo en el sucesor y cierta vergüenza en el viejo, que ya no puede más.

Me da mucha pena desprenderme de mi ordenador. Lo compré en 2006 y con él he escrito todas mis novelas. “Siberia”, “La conjetura de Perelman” y “Ajedrez para un detective novato” han salido de aquí después de mucho esfuerzo. Con él escribí emails a un montón de ligues y recibí muchos mails donde los ligues me mandaban al carajo uno detrás de otro.

Ha viajado a Marruecos, Bélgica, Alemania, Francia, Estados Unidos, Islandia, Italia, Portugal… Con ese ordenador me apunté a Facebook cuando éramos cuatro gatos, trabajé en una empresa de publicidad, empecé mi andadura en la revista Tiempo, que fue el primer sitio donde me publicaron reportajes, y con él fui ganando y perdiendo trabajos. Con ese trasto que ahora necesita cables para vivir y tiene el ratón estropeado he escrito más de 300 artículos, he grabado entrevistas a Vicente del Bosque, el Gran Wyoming, Nacho Vigalondo, Julieta Venegas, Jordi Hurtado, Juan Carlos Ortega, Christina Rosenvinge, Antonio Muñoz Molina, Vila-Matas… Le he presentado a un montón de gente. También ha grabado en vídeo sesiones guarras sin que nadie se enterase, ha tragado con las fotos más locas de fiestas en las que no recuerdo haber estado, y tecleando con él me he convertido en escritor y antes de eso he tecleado soñando que algún día sería un escritor.

Ha sido una parte de mi memoria y una parte de mi creatividad.

Mi viejo ordenador blanco pasa hoy oficialmente a mejor vida. La transferencia de archivos al ordenador donde escribo estas líneas ha terminado. He pasado todos los archivos de artículos, relatos, novelas y proyectos inconclusos, las fotos de una época divertidísima, la música que he escuchado y la que me pasaron y nunca escuché.

Pasa el tiempo y un ordenador marca el final de una época de la vida y el inicio de otra: basta con echar un vistazo a sus archivos para ver tu propia evolución. Cuando empecé a teclear en este ordenador era un inconsciente, era todo proyectos, y ahora que lo cierro por última vez sigo teniendo proyectos pero muchas más responsabilidades.

Amigos: cuando os deshagáis de un ordenador pensad en todo lo que habéis hecho con él. No os ceguéis por la novedad y lo flamante. El sucesor es un aparato frío y despersonalizado que no ha dado nada todavía. Es sólo potencial, es pura juventud, como yo cuando empecé a teclear en el blanco.

Alarguemos la vida de nuestros ordenadores y hagámonos dignos de ellos cuando tengamos que jubilarlos. Vivimos en una época en que no eres nada sin un ordenador cerca. En este sentido no son aparatos, sino seres, robots de compañía.

Me siento como John Connor cuando Terminator baja al plomo fundido agarrado a su cadena. Bueno, tampoco es para tanto. Me pongo sentimental porque ha sido una época cojonuda. Así que ¡adiós, robot!

“Un alienígena pasea por la Diada Nacional Catalana.” Columna del 12/09/2013 en El Confidencial

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He aterrizado en Barcelona para observar la Diada. En la calle se ven banderas con gente debajo. Por todas partes. Pero cuesta aclararse, pues hay banderas con estrella y sin estrella, con azul y sin azul, las llevan hombres, mujeres, niños y mascotas, las llevan guiris y paquistaníes y chinos y hasta catalanes. Durante los días anteriores, las tiendas de chinos han hecho mucha caja vendiendo esteladas. Uno podía hacerse con un kit completo de independentista en cualquier tienda de los veinte duros.

 – Pero ¿qué se ve en la calle? ¿Qué llama la atención?

Asombra que casi el 100% de los niños que están en la calle hoy quieran la independencia. Niños que van con sus padres y adolescentes en grupitos, todos llevan atada al cuello una estelada que les sirve de capa. A veces, los padres van vestidos con normalidad y son los niños quienes muestran las banderas.

 – Qué vamos a hacer, este hijo mío no quiere saber nada de España.

Paso por debajo de un colegio público con las ventanas llenas de pancartas pintadas por los niños: “L’escola en català“. Cuando estoy en Madrid y curioseo en las protestas me molesta mucho que se use a los niños como panfletos humanos, pero en Cataluña, si eres español o alienígena, es mejor que no critiques la politización de la infancia por parte de padres y leyes de educación. Así que lo consigno y sigo observando.

 – ¡Circule!

Llama la atención lo politizados que están los perros en Cataluña. He visto decenas de perros con pañoletas y capas independentistas, y aquí vuelve a haber mucha variedad, demostrando el crisol que encierra la cultura catalana:schnauzers, terriers, dogos, retrievers y dignos dálmatas.

 – A los perros catalanes los tratan peor en Madrid.

Keep calm and ladra en catalán. Pero por más vueltas que doy aquí y allá, por más que me dejo rozar por banderas catalanas de toda clase y escucho “Els segadors” y veo castellers, no me aclaro. En el mercado del Borne, recién restaurado, han puesto un monumento: un asta de bandera que mide 17 metros con 14 centímetros. La fecha 1714 es catalanísima, pero Cataluña sigue siendo un misterio. Escuchemos:

– ¿Qué somos?

– ¡Catalanes!

– ¿Qué queremos?

– ¡Independencia!

– ¿Y cómo la queremos?

Mucho ruido. Muchísimo ruido. ¿Qué hacen CiU y Esquerra mano a mano?

– ¡Un poco de orden! ¿Cómo la queremos?

– ¡… catalana! 

Hasta ahí le ha salido muy bien la estrategia a CiU, que quiere ampliar su parcela de poder y, en un acto de vanidad extremo, lanzar a sus dirigentes a los libros de historia y a los monumentos, pues la derecha catalana debe de estar ya cansada de celebrar a Puig Antich, que en realidad era un puto rojo. Además, CiU necesita la independencia rápido: sus casos de corrupción pesarán menos. No es momento de ejecutar a traidores, es momento de salir de aquí. Durante los últimos años, el mensaje principal ha sido totalmente asimilado por la población catalana:

– España nos roba.

Eso distrae la atención de lo que roban los políticos catalanes. En corrupción, el Madrid y el Barça han empatado la liga. En aportación en los presupuestos generales, gana Madrid. Pero esto conviene ignorarlo, conviene pasar junto a este dato empleando el otro dogma:

– España nos insulta.

El alienígena que escucha estas cosas parpadea mostrando su asombro. Tendrían que ver los catalanes cómo se habla de los madrileños en Murcia, cómo se habla de los murcianos en todas partes. España es un país de pueblo donde se insulta y se hace mofa del vecino. Pero sólo nos ofende que nos insulten a nosotros, claro. La actitud nacionalista se basa en poner atención a los ataques y magnificar su significado, en la victimización. La actitud nacionalista tampoco tiene el más mínimo sentido del humor.

– Vuelve a la tierra, alienígena. En España se ataca a la identidad catalana, ¿sí o no?

Bien lo sabe Dios. Pero no sólo se ataca. Es como si los catalanes sólo escuchasen Intereconomía y tomasen a los españoles por el ala dura del Partido Popular. En este momento, la idea de España que tienen los catalanes es la de un país agresivo que los detesta, que hace boicot a sus productos. Esos rebuznos de la extrema derecha española han tenido efecto en Barcelona gracias a la promoción que han hecho los medios de comunicación catalanes. La idea ha cundido:

– España nos roba y nos insulta.

Los catalanes tendrán que aprender a escuchar las voces que en España son comprensivas hacia ellos, a las voces de gente que admira a Cataluña como podría admirar a Pucela pese a la machaconería de los políticos catalanes contra España. Tendrán que aprender a escuchar estas voces porque España es mucho más parecida a Cataluña de lo que creen. Durante cientos de años han sido casi la misma cosa, ¿no?

– Pues no. Ha sido imposición. Cataluña es otra cosa.

Qué será, será, la independencia nos lo dirá. Paseando por la Diada aprendo más de la idea de España que tienen los catalanes que de la propia Cataluña. La variedad de posturas enfrentadas en la parte catalana del festejo es anonadante. Es en la parte antiespañola que se concreta: la independencia es la forma en que los catalanes describen a los españoles. Los libros hablan del conflicto, los mítines hablan del conflicto. Una nación se declara distinta describiendo al enemigo común. Por eso se dan la mano CiU y Esquerra: saben dónde está el poder extra que quieren acaparar. Mientras las calles del Borne parecen un carnaval de protestas (allí encuentro anarquistas, comunistas y demás, lanzando consignas bajo la lluvia) a pocos metros, en el parque de la Ciudadela, Artur Mas y el resto de la élite disfruta de un concierto folclórico bajo techado.

– ¿Y qué hay de esos catalanes que se sienten españoles?

Pobrecitos. Nacer en Barcelona y sentirse español es una cruz que no quisiera cargar yo. A veces hablo con ellos: se saben minoría y están agarrotados.

– ¡Los catalanes nos insultan a los españoles!

– ¡Los españoles nos insultan a los catalanes!

Tengo la sensación de que españoles y catalanes, cuando se victimizan, pertenecen a la misma nación, la más grande y próspera que existe en el reino de la humanidad: la de los idiotas. Usemos un poco más la cabeza y mucho menos el corazón.

Por qué se apaga el ensayo

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Reportaje publicado originalmente en la Revista Tiempo

Grandes intelectuales reflexionan sobre la situación del texto crítico en España

El martes 9 de julio murió Manuel Fernández-Cuesta, que fue el editor de Península hasta que Planeta los absorbió. En los últimos años han sido legión las editoriales que han ido a parar a la panza de los grandes grupos mediáticos. Editoriales modestas económicamente pero muy ambiciosas en sus proyectos, que lo tenían mucho más difícil para afrontar la crisis económica. Beatriz de Moura, de Tusquets, declaraba hace un mes que la venta del 51% de su editorial a Planeta era la diferencia entre sobrevivir o desaparecer.

En este ambiente crítico hay numerosas víctimas colaterales y, en el caso de Península, la venta tuvo como consecuencia el despido de Fernández-Cuesta, que estuvo al frente durante seis años. Diez días después, el editor moría de un infarto en su domicilio.

La editorial Península apostó por títulos de análisis social profundo y cercano a la actualidad como Kate Moss Machine y Storytelling de Christian Salmon o Belén Esteban y la fábrica de porcelana de Miguel Roig, y también rescató textos históricos de muy diverso pelaje ideológico: desde la benevolente biografía de Trotsky de Joshua Rubienstein a los diarios y artículos de Dionisio Ridruejo recogidos en Casi unas memorias.

El novelista Montero Glez explicaba a Tiempo que “es difícil encontrar un disidente con tanta valentía como Manuel a la hora de contratar obras de combate.” Imprevisible, el editor alternó en su catálogo textos de izquierdas con cierto elitismo intelectual, pero siempre lejos de las corrientes comerciales. Según decía él mismo y recoge Peio H. Riaño, su catálogo representaba un género “incompatible en nuestra sociedad, porque el conocimiento de la realidad no encaja en el consumo”.

La noticia de su muerte ha tenido anonado al sector durante la última semana. Mario Muchnik, fundador de Aleph y colaborador de Fernández-Cuesta en numerosas ocasiones, confesó a Tiempo que era incapaz de hablar por el gran dolor que sentía. Por su parte, Desirée Rubio de Marzo, jefa de prensa y brazo derecho del editor, explicó que el empeño de Fernández-Cuesta fue “arengar a través de libros combativos al lector, con honestidad, a veces con erudita sutileza y otras abriendo debate con libros que vienen con un cuchillo entre los dientes.”

España: pensamiento en crisis

Si obviamos libros de autoayuda, panfletos del estilo ¡Indignaos! y biografías como las de Aznar, la Reina Sofía o Mario Conde, el ensayo es un género marginal en el mercado editorial español. Rubio de Marzo reflexiona que “editar ensayo es una tarea compleja, sobre todo porque no hay editores como Manuel, que apuestan, más allá de la lectura de entretenimiento, por libros para mirar aquello que no está en el foco.”

Algunos expertos han limitado el esplendor del ensayo crítico en los años posteriores a la Transición. Miguel Roig opina que “España está por debajo de cualquier intento serio de pensar el mundo. Hasta el pensamiento débil es un opción estimulante. En este escenario, Península, bajo el criterio de Manuel Fernández-Cuesta, era, junto a Debate, Paidós, Trotta o la colección de ensayo de Tusquets, una zona franca en tierra baldía.”

Pero Jorge Herralde, editor de Anagrama, también lucha a brazo partido por la pervivencia de los ensayos de calidad. Declara a Tiempo que “los textos críticos están especialmente penalizados en este época ramplona que degusta glotonamente ensayos ramplones. Es decir, lo que está culturalmente en declive, como demasiado bien sabemos es la época presente. Contra la que tienen que luchar, como samuráis, los editores responsables como Fernández-Cuesta.”

Sobre el oficio del ensayo hay un decano en Occidente, a quien Fernández Cuesta publicó varios libros en Península. El editor André Schiffrin, afincado en París, que estuvo al frente de la mítica Pantheon Books y creó The New Press, editorial pensada para funcionar al margen de las corrientes del mercado. Schiffrin se mostró muy consternado al recibir la noticia del fallecimiento y declaró a esta revista que había estado “encantado de trabajar con Fernández-Cuesta.” El gurú de la edición independiente explicó que “en estos días de grandes conglomerados, el papel del editor se ha vuelto aún más importante. Como escribí en La edición sin editores, el papel de la edición es esencial en un momento en que los conglomerados están tan cerca de poder. Manuel entendió la importancia de esta lucha.”

Pero en un mundo vertiginoso y sobreinformado, donde la realidad cambia tan de prisa sin tiempo para asentar la reflexión, ¿cuál es la pertinencia del ensayo, que requiere tiempos más lentos y lectores más pacientes? ¿Hay lugar en esta tesitura para el editor que dice al lector lo que debería leer? Pascual Serrano, otro autor de Península, se muestra tajante: “hace falta recuperar el libro como elemento de información. El periodismo se está twitterizando, los medios se están volviendo pequeños y jibarizados y el único modo de comprender la actualidad son los libros porque la imagen está dopada de espectacularidad y frivolidad, y el lenguaje está herido de muerte por su brevedad e inmediatez.”

Miguel Roig delimita este mundo del ensayo en el equilibro precario entre lo sesudo, lo incisivo y lo banal. Explica que “la línea que separa el ensayo que interroga al mundo y las obras de divulgación que reparten respuestas a diestra y siniestra es cada vez más débil. Tanto que incluso conviven en un mismo sello editorial con una clara ventaja de las segundas.”

Un poco de tiempo

Desirée Rubio de Marzo dice que Fenández-Cuesta ya pensaba en nuevos proyectos en el momento en que aceptó su despido de Península. Christian Salmon, autor destacado de la casa y finalmente un amigo del editor, aclara que Fernández Cuesta “quería escribir una novela con su historia familiar, historia de la España dividida, con el lado paterno con Franco y el materno comunista. Una familia francomunista.” Salmon dice que había presionado a su editor para que la escribiera esa historia en los últimos tiempos, y él rechazaba la idea con un gesto de cansancio. Entonces añade: “Me llamó el día antes de su muerte para decirme la aventura con Península había terminado. No se quejó. Me dijo que por fin tenía un poco de tiempo para pensar en lo siguiente”.

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Entrevista a Manuel Vilas: “Las mujeres administran su coño con sabiduría”

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Publicada originalmente en Primera Línea

Publica El luminoso regalo en Alfaguara. Es una novela que retrata sin piedad la guerra del sexo entre hombres y mujeres. Un seductor empedernido se topa con la hormona de su zapato, una mujer que es monstruo sexual. Y yo me encuentro con Manuel Vilas en un bar y nos ponemos hasta arriba de gintonic para hablar con contundencia de su libro.

¿Conviertes el sexo en santidad?

Claro, es que el sexo no se puede banalizar. Es una cosa muy importante. El sexo y el erotismo son la gran pesadilla y la gran maravilla del hombre. Todo el mundo es erótico: esas chicas que están ahí son eróticas, el semáforo es erótico, ese tío de las gafas es erótico, ese otro con ese jersey que se ha arreglado para que la gente lo vea guapo, es erótico, todo es erotismo.

¿Te parece que estamos todo el rato cortejando?

Todo el santo rato.

¿Y en España te dicen que eres un salido si dices esto?

Si eres francés o estadounidense te dejan decirlo, como se lo dejan decir a Charlotte Roche, la autora de Furores íntimos, por ejemplo.

Has escrito sobre follar y no sobre amor.

Ya lo dice Bataille, cuando la gente habla de sexo, el sexo es también abyección. La gente dice “hacer el amor”, el esquema lingüístico del sexo lo dice todo. El verbo follar es soez. La expresión “hacer el amor” es eufemismo. O te quedas corto o te pasas. Hay expresiones muy graciosas, como “me he acostado con”. Esa es hospitalaria. Hay una muy chula, que es “tengo un lío con”. Esta está bien. Se sabe que follaron pero no es soez. Mantiene la fuerza del sexo.

¿Qué me dices de la insatisfacción permanente, lo de “quiero follarme a todas”?

Es un atavismo de la especie. Por eso hago una novela de sexo masculino. El protagonista quiere follarlas a todas, tener toda la especie a su servicio y a su disposición. Los hombres desean a todas las mujeres de la tierra, es el mandato de la especie.

¿Ese ansia por poseerlo todo es lo que hace que digas que el sexo es capitalismo?

Nos han impuesto la fidelidad precisamente porque nuestro impulso sexual es cavernario y los poderes no podían tolerar ese caos maravilloso; la represión fundó la civilización.

El protagonista escribe para follar más. ¿Los escritores españoles son unos malfollados?

El sexo es un tema que no se trata demasiado en la narrativa española. Se trata la Guerra Civil, hay inflación de novelas sobre eso, pero sobre sexo no hay novelas. Y la gente lo que intenta hacer es follar, no combatir a las trincheras del Ebro o el frente de Teruel. Ahora hay que escribir de la crisis y yo he escrito sobre erotismo. La crisis verdadera es negar el sexo como el fundamento del mundo.

¿Recibir el Nobel es follar más?

Si a ti te dan el premio Nobel de literatura lo que tienes que hacer es seducirlas a todas, y comer y pasártelo bien, no vas a estar todo el día escribiendo. La literatura se basa en la conquista del lector, es seducción.

¿Escribes en estado de trance?

Escribo esto recién enamorado.

¿Y qué dices del matrimonio?
Una forma de dar cobertura sociológica al enamoramiento. Es una empresa de auxilios mutuos, de dos contra el mundo. Pero ya es una formulación antigua. Tener pareja es la misma empresa.

Háblame del concepto de capitalismo asociado al sexo en tu libro.

Tú te puedes enamorar de una mujer de puta madre pero a los pocos meses de estar con ella te puede vender, o tú a ella. Te puede vender por un puesto de trabajo mejor, por un piso mejor… La lealtad es mejor que la fidelidad. La lealtad es una virtud y la fidelidad puede ser represión; la lealtad es grandeza. Pero yo creo en el amor. Aunque en mi novela los personajes no crean. Es una obra de ficción pura.

¿Qué indica ese capitalismo sexual de tu libro?

El poder de las mujeres sobre los hombres es extraordinario. Una mujer guapa y rubia y tal puede destrozar a miles de hombres. Eso hace la antagonista de mi novela. Si se lo propone, tiene el poder para hacerlo.

¿Podemos superar que otro se haya follado mejor a nuestra mujer?

Imposible. Podemos superar que otro tenga más dinero, que sea más guapo. Pero que folle mejor o la tenga más grande, no. La mujer tiene el poder de decir: nadie me ha follado así. Aunque sea mentira. Lo oyes y te crees Dios. Y el día que te deja no entiendes nada. Ves al tío por el que te ha dejado y te vuelves loco calculando si la tiene más grande. Las mujeres administran su coño con sabiduría. Y deciden quién entra y quién no entra sabiendo muy bien lo que hacen.

Como en el capítulo Roma de tu libro.

Sí, cuando habla un coño y dice: “mira, ya no entras. Échate una paja si quieres o si quieres te la meneo, pero no entras más.”

Y no cuadra, ¿no?

Por eso las mujeres vuelven locos a los hombres. Esto parece políticamente incorrecto pero es así: muchas mujeres han vuelto locos a los hombres. La hermosura, la belleza… genéticamente estamos predispuestos a la derrota.

¿Resisten mejor las desgracias del amor?

Yo creo que sí. Los hombres adelgazan, se dan al alcohol, si eran buenos en su trabajo flaquean… Las mujeres se recomponen, están protegidas por la naturaleza. Hombre, hablo de la generalidad.

¿Por eso los locos las matan cuando las van a dejar?

Eso es nauseabundo, eso es otra cosa. Estaba pensando en los enamorados a quienes se abandona. Mujeres y hombres, aunque en mi libro sea un hombre.

¿Es lo que simboliza el personaje de la Bruja?

Claro. El poder absoluto. Es una mujer que puede engañar a los hombres, hacerles creer una cosa cuando en realidad es otra. Disfruta con ello, es su modo de vida.

Y el seductor Víctor Dilan no tiene nada que hacer. Ni con Casanova y Jesucristo de su parte.

No. No tenemos nada que hacer. Todos queremos a alguien a nuestro lado. Necesitamos el erotismo, el radiante erotismo.

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Entrevista a Bertín Osborne: “Hay que ser canalla o esto es un coñazo.”

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Publicada originalmente en la sección ¿Puedo tratarle de usted? de la revista Primera Línea

Según dicen sus detractoras feministas para criticarlo, Bertín Osborne es un macho ibérico. Él está totalmente orgulloso. Cantante de éxito, presentador de televisión, actor y productor de vinos, gazpacho y caldo de pollo, nuestro invitado incendió las redes sociales al sostener que para salir de la crisis hay que consumir producto español.

Antes de empezar, la anécdota. Hacemos esta entrevista en el teatro Amaya de Madrid, donde Bertín está ensayando New York New York antes de la función. Me siento en una butaca mientras canta y de pronto se abre la puerta y una larga sombra cruza el patio de butacas. “¡Qué mal cantas, Berto, hijo puta!” grita el intruso. Bertín deja de cantar y se pone las manos de visera: “¿Quién cojones eres?” Y mientras la sombra encoge descubrimos que es Pedro Ruiz quien le está gritando: “¡Pues yo, quién va a ser, enano!” El momento en que Pedro Ruiz llama enano a Bertín Osborne anticipa la catástrofe. 

¿Qué se está perdiendo un hombre que no es nada canalla?

Mucha diversión en la vida, y disfrutar de la vida. Uno no puede pasar por aquí sin aprender muchas cosas simpáticas. Yo canalla lo asocio con diversión y simpatía. Hay que ser un poco canalla o esto es un coñazo.

Arévalo y usted deben ser unos buenos piezas.

No te haces a la idea.

El anecdotario será…

Secreto de sumario. Bueno, o que te cuente Arévalo y yo diré que miente. Algunas la contamos aquí en el teatro. Llevamos pasándolo bomba desde la Edad Media más o menos.

¿Cuándo era la gente más mojigata, antes o ahora?

Yo creo que antes no lo era para nada. Ahora nos cogen con papeles de fumar. Por sistema. Antes no. Antes se podían hacer muchas más burradas que ahora. Ahora todo es políticamente incorrecto y eso antes no existía. Yo me divertía mucho más antes que ahora. No te follaban cada vez que te salías de la norma. A ver, había menos libertades universales, yo estoy hablando de la vida privada, de la diversión, de la libertad para equivocarse y para jugártela por tu cuenta y riesgo. Tú podías equivocarte mil veces sin que te pasara nada. Ahora te equivocas una y te empluman.

Si le digo a mi pareja que seré sincero al 100%, ¿le estoy mintiendo?

Y tanto, ya le estás mintiendo sobre la marcha. Lo aconsejable es decirlo, y ser un poco sincero también, o bastante, pero ser sincero al 100% no es muy práctico.

¿Somos menos sinceros nosotros o ellas?

No somos sinceros ni nosotros ni ellas. Si tú le pones los cuernos a tu novia, no se los pones con una cabra. ¿No?

Bueno, prefiero no responder a eso.

Pues yo creo que no pones los cuernos con una cabra sino con otra chavala. Y esa chavala posiblemente tenga otro novio. La mentira está al servicio de este tipo de cosas. Lo ideal sería no poner los cuernos, claro.

Y ser ricos sin trabajar.

Claro, lo ideal no existe. Yo estoy seguro de que cualquiera se asustaría un poco si supiera lo que hay en las agendas de sus parejas.

¿Tener la agenda como un político significa que está llena de números de camellos y de putas?

Hombre, no, espero que no, qué barbaridad. Si tuvieran las agendas llenas de eso sí que nos tendríamos que preocupar de verdad. Espero que no. Si lo dices por la corrupción, creo que ha sucedido así toda la vida. Lo que pasa es que ahora no hay dinero de sobra, y por eso nos enteramos más. Esa sí que es la vergüenza nacional, o la desvergüenza. Es de locos poner lastre en lugar de motor, y esos corruptos son un lastre para la sociedad. Los deberían sacar de ahí a ladrillazos. Quiero creer que sólo algunos son corruptos y esos no son políticos, sino chorizos, y que me perdone el chorizo por decir esto.

Dijo usted que para salir de la crisis hay que consumir productos españoles. ¿Qué coche tiene?

Primero te aclaro una cosa: yo lo que no quiero es que se compren en mi país productos de países que maltratan a los trabajadores, que no tienen seguridad social, que esclavizan incluso a niños, que no pagan impuestos. Así juegan con ventaja respecto a todos nosotros que sí lo hacemos. Me parece inmoral ser cómplice de países desaprensivos con su gente: porque maltratan y porque juegan con ventaja económica. Si yo necesito algo y en España no lo hay, entonces me da igual que se compre fuera. Pero en países decentes que juegan con las mismas cartas que nosotros. Mi preferencia personal es que si puedo comprar algo español no compraré algo que no lo sea.

Pero esa fábrica textil que se derrumbó y murieron todos los currantes…

Producía para España. Sí. Yo estoy a favor del producto hecho en España, no del producto con las oficinas en España. Ser cómplices de eso me parece indecente.

¿Y del coche qué hay?

Pues tengo tres. Uno especial para mi hijo, que como sabes tiene una discapacidad. Pero es un coche fabricado en Alemania, donde hay sueldos dignos.

¿Le acojona la repercusión que pueda tener algo que uno diga?

A mí no me acojona nada, y esto en particular me la sopla. Si uno tiene las ideas claras tiene que morir con las botas puestas.

Para coger una cosa buena de una ideología y de otra ¿es menester tener dinero?

Las ideologías son una cosa del siglo XX, están muy superadas. En un país desarrollado, como puede ser cualquiera de los de la Unión Europea, eso de ser de izquierdas o de derechas es una antigüedad que te cagas. Lo que todo el mundo quiere es vivir bien, vivir mejor, que sus hijos vayan a los colegios, que la sanidad funcione… Eso no es de izquierdas ni de derechas, es de lógica. A mí los partidos, así de entrada, me joden. Intentan dividir a la sociedad y lo que tenemos que hacer es estar juntos en un objetivo: que la calidad de vida de los países suba.

¿Alguna persona honrada se metería a político?

Sí, no me cabe ninguna duda. Estoy seguro de que hay mucha gente honrada metida a política.

Como dijo hace poco que no se metía a político porque usted es un animal…

Sí, eso dije.

Pues los animales son muy honrados.

Sí, absolutamente. Los animales son lo más honrado de la creación. Pero no me refería a eso para nada. Yo digo las cosas como las pienso y a veces soy bastante animal, por eso no serviría para político.

Sigamos con los animales. ¿Por qué un amante del campo y los animales defiende los toros?

Nos podemos llevar una hora con eso. Yo lo he mamado desde pequeño. He crecido con eso y es una tradición con muchos siglos de historia. Yo no estoy en contra de nada: no me gustan las prohibiciones. Un arte que reúne a tantos millones de personas es absurdo prohibirlo, sobre todo cuando viene de la época de los romanos. Te podrá gustar más o menos. Yo no soy aficionado a los toros, pero soy menos aficionado a las prohibiciones. Eso es la generalidad, y la particularidad es que a los toros, cuando se les mata, se les come. Son animales que en otras circunstancias no existirían, estarían en los zoológicos. Yo prefiero tenerlos en el campo que en los zoológicos. Eso sin contar las miles de personas que tienen trabajo alrededor del toro. ¿Tú alguna vez te has pegado en tu vida?

Alguna que otra.

Probablemente si te han hecho daño no te has enterado hasta que has llegado a tu casa. A un bicho de quinientos kilos, cuando se le ponen banderillas, le pasa lo mismo. Los toros indultados empiezan a dolerse cuando están en el campo, cuando se les cura. A los antitaurinos les recordaría que el toro es el único animal que puede matar al hombre que lo está matando. Yo no he oído en mi vida que una gallina haya matado al granjero. Para mí, el toro es el único animal que muere con dignidad.

¿Diría que parte del carácter español consiste en negar lo español?

Creo que es una minoría la que se considera antiespañola.

¿Pero no tiene algo que ver con la esencia de los españoles decir cosas malas de su país?

Una minoría, gracias a Dios.

¿Me recomienda vino o su gazpacho para conquistar a una dama?

Tengo bodegas y gazpacho, pero para conquistar a una dama es mejor no darle de beber demasiado, y sobre todo no beber tú demasiado.

¿Le jode que Arévalo sea más guapo y más alto que usted?

Hombre, intento sobrellevarlo. Con eso nos reímos mucho. Si te quieres pasar un buen rato, vente al teatro, tráete a tu chica, que es una obra interesantísima.

Hostia, Bertín Osborne me la quiere levantar a la novia.

Pero te lo pasarás bien mientras dure la función.

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